El Estado chileno hace la vista gorda con los fondos de inversión extranjeros

Canadá, Estados Unidos, Líbano, Holanda y los Países Bajos son los primeros inversores extranjeros que quieren comprar las tierras ancestrales del pueblo indígena mapuche, que actualmente están en manos de grupos económicos

Los mapuches protestan contra el Estado chileno para recuperar sus tierras © Marcelo Hernandez

Hoy quiero hablar de un tema que ha tomado proporciones inéditas para el mundo mapuche, pero también para el mundo entero. El pueblo indígena chileno, también conocido como mapuche, está siendo presionado por el Estado, por un lado, y por los dos gigantes económicos, por otro. Ambos se quieren apropiar de sus tierras.
Presentes desde hace cientos de siglos, estos pueblos han perdido a lo largo de los años muchas hectáreas de tierra. La palabra mapuche significa « gente de la tierra », por lo que es su fuerza e identidad, pero el Estado les ha robado su riqueza y su corazón.

La razón es sencilla : en primer lugar, existe una alta rentabilidad de las ventas, pues que el año pasado, los dos grandes terratenientes vendieron 80.000 hectáreas de sus tierras por la maldita suma de un millón de euros. Esto fue suficiente para hacerlos felices. Así, el dinero se les sube a la cabeza y los vuelve locos. En este momento, Forestal Arauco, una de las mayores empresas forestales del país, controlada por el grupo Angelini, está haciendo una fortuna. Y por una buena razón, su última venta de varios miles de hectáreas fue la mayor fuente de ingresos: 385.500.000 dólares. Su sed de poder le ha llevado a nuevos proyectos, como la posible asociación con BTG Pactual Asset Management, el mayor banco de América Latina. Esto ha sido particularmente el caso desde la llegada de la dictadura de Pinochet y el Decreto-Ley 2.568 de 1979, que dividió las partes del bosque pertenecientes a los mapuches en los dos grandes grupos mencionados anteriormente. Pero como diría la directora del Centro de Derechos Humano en Chile, Nancy Yáñez, « el estándar internacional en materia de Derechos de los Pueblos Indígenas reconoce que tienen propiedad sobre esas tierras, aunque no tengan título de dominio inscrito y, por lo tanto, es obligación del Estado generar los mecanismos que garanticen ese derecho de propiedad ancestral. »1

Así, el conflicto se ha internacionalizado, dejando espacio a grandes grupos codiciosos, dispuestos a hacer cualquier cosa para enriquecerse. ¿Ser rico? ¿Pero a qué precio me diría?
Esa no es la única razón. La adquisición de activos verdes puede transformarse en créditos de carbono. Esto sería una ventaja tanto para el Estado chileno como para los dos grupos económicos. Cabe recordar que las finanzas verdes « abarcan todas las operaciones financieras que tienen como objetivo promover la transición energética y ecológica ». Esta adquisición de activos, buena para el medio ambiente y que permite tener un menor impacto ambiental, es alabada por todo el mundo e incluso en algunos proyectos apoyados financieramente por los países. Pero esto esconde una paradoja sin parangón: el Estado quiere redimirse con una buena conciencia.

La venta de sus terrenos también pone de manifiesto una cuestión medioambiental de máxima importancia. Porque una vez comprados los terrenos y firmado el contrato, la explotación minera será inédita, así como la agricultura intensa mediante la plantación de miles de pinos y eucaliptos, destruyendo las tierras fértiles, por no hablar de la extracción pesquera. Lo que me subleva es que el Estado, además de robar tierras, no aprecia en ningún momento la cuestión ecológica, una cuestión fundamental en un momento en que el informe del IPCC anuncia que nos quedan menos de tres años para invertir la curva de los gases de efecto invernadero.

Este abuso de poder por parte de los poderosos del país no hace sino agravar la situación entre los pueblos indígenas, cada vez más desconfiados y enfadados. Y el Estado, que se atreve a hacer la vista gorda ante la venta de sus tierras ancestrales en el sur del país. Además, los mapuches no sólo han perdido sus tierras en la batalla, sino también a muchos de sus miembros por querer defender a su comunidad. Pienso en particular en el trágico acto que tuvo lugar en el sur de Chile, durante un enfrentamiento entre la policía y los indígenas el 14 novembre 2018. El joven Camilo Catrillanca, de 24 años, recibió cobardemente tres disparos, como si uno no fuera suficiente…
Realmente hace que uno se pregunte qué está haciendo el Estado, por qué razón, y si al final, el gobierno no ve un gran interés en hacer desaparecer a los líderes mapuches, para « finalmente » reapropiarse de sus tierras ancestrales.

1: Frase del artículo https://www.elmostrador.cl/destacado/2022/03/14/la-otra- internacionalizacion-del-conflicto-mapuche-empresas-forestales-venden-sus-predios-a-fondos- de-inversion-extranjera/

Salomé Busson

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