Entrevista con la corresponsal y periodista Leticia Fuentes

Salomé : Hola, vamos a empezar la entrevista contigo, Leticia Fuentes, periodista
por el medio de comunicación que se llama Brut, y especialmente Brut España y
México. Eres también corresponsal de TV en París para la cadena de televisión la
sexta desde hace más de dos años. El objetivo de esta entrevista es entender y ver
los retos de tu trabajo, pero también saber por qué este trabajo y no otro y qué es lo
que más te gusta. En primer lugar me gustaría que te presentaras y que me hablaras de tu formación, especialmente en la Universitat Nacional de Catalunya, con tu grado en periodismo y después, de tus inicios en el periodismo ¡ por favor !

Leticia : ¡Sabes más cosas que yo, de mí misma! Siempre he tenido muy claro que quería ser periodista. Entre la Universidad Internacional de Catalunya, estudié periodismo, sí que durante la carrera tienes asignaturas que son opcionales, a mí siempre me había gustado mucho el periodismo internacional y sí que había probado otras cosas, pero quería periodismo internacional. He querido ser corresponsal de guerra, pero nos hemos quedado a París. Acabé la carrera, me especialicé en periodismo internacional y luego, estuve en Barcelona trabajando como periodista como Reporter. Estuve trabajando (en la radio, trabajando), trabajando en Madrid en la radio cadena C unos meses. Estuve en Palestina cubriendo la tercera Intifada durante un mes y medio, la revolución. Volví a Barcelona, estuve trabajando unos meses en un periódico de Barcelona y el fin de semana trabajando como reportera para una televisión nacional. Decidí cambiar por completo, parar un momento el periodismo, pero es muy intenso. A mí me había tocado explicar todo el proceso independentista de Catalunya que era un proceso muy « chaud », intenso. Necesitaba parar, coger vacaciones. Vine a vivir aquí en París. Mi idea era venir ocho meses y volverme a Barcelona pero de repente Brut me llamo. Buscaba una periodista española. La Sexta también que buscaba una corresponsal. Ya me quedé, y desde hace tres años, vivo aquí, trabajo como periodista en París, aunque me vaya moviendo, a Polonia, a Austria donde están las noticias.

S: También has estado en Albania, ¿verdad?

L : ¡Sí también!

S: Según mi información, eres alguien a quien le gusta la radio y siempre te has
sentido cómoda, pero cuando una de tus profesor te habló de la televisión no te dio
ganas de trabajar en este campo. Pero unas prácticas que tuviste para el canal de
televisión tele cinco te reconciliaron con la televisión, ¿ verdad ?

L : Soy un amante de la radio, la echo de menos la radio, que todo el mundo cuando
estudias te dicen que la radio tiene algo muy especial, es verdad, que cuando pruebas la
radio no hay otra cosa parecía, tiene una magia, algo muy especial, como muy profundo, muy de tú a tú. Para mí siempre ha sido y será muy especial, de hecho ha sido mi mejor época en el periodismo. En Madrid me lo pasé brutal, aprendí muchísimo. Conocía a los grandes periodistas de España en la radio, me marcó tanto que me lo tatué. Un profesor que aún tengo contacto y nos llevamos muy bien, ahora es mi compañero de cadena de televisión, que me dijo, « ¿ tú radio ? no, tú tienes algo de televisión. » Me dijo « tienes que hacer prácticas en televisión para probarlo ». Ya me dirás, es otra cosa, es divertido, distinto, mucho más heavy, metal. Lo probé, he ido haciendo cosas. Nunca me esperaba que acabaría siendo corresponsal, para una televisión en París. Pero echo de menos la radio, no descarto en un futuro hacer un podcast; Está muy trend. De momento es que no tengo mucho tiempo y el video también me gusta mucho, grabar yo las imágenes, editarlas.

S : Muy bien. Desde 2015 eres periodista, pero en realidad, lo que siempre quisiste
hacer fue ser corresponsal de guerra, porque en un mensaje me dijiste que te ibas a
Ucrania a cubrir la guerra en los próximos días. Pero ¿ Que es lo que te entusiasma
de cubrir conflictos o guerras también ?

L : Creo que realmente es gente que no tiene voz, porque están en medio de una guerra.
Ahora mismo estamos viendo como en Mariupol e Lviv, hay algunas partes que no tienen cobertura, no tienen « réseau » de teléfono. Si no es por los periodistas hay historias, hay cosas que sí no se cuentan. Si no el mundo las ves, como que no existen. Realmente va a gustos, y va a periodistas. Para mí como que me llena muchísimo más, este tipo de noticias, no de guerra. Sí cuando digo corresponsal de guerra, por ejemplo, he estado en la frontera con Polonia, es lo que derriba de un conflicto. Por ejemplo, los refugiados, las crisis humanitarias, la política internacional. También el papel que está teniendo Macron, entre Putín y Zelensky. Me parece super interesante, todo ese mundo de conflictos internacionales a mí me llaman muchísimo la intención. Me gusta mucho viajar, creo que soy mejor en terrenos que no conozco, que en cosas que sí que conozco.

S: He leído muchos libros sobre autobiografías de reporteros de guerra y en
particular el de Antonio Pampliega, ¿creo que conoces a este periodista ?

L : Sí, sí

S : y de su libro titulado « En la oscuridad : diez meses secuestrado por Al Quaïda
en Siria ». En su historia se puede ver su miedo, especialmente el miedo de morir y no volver a ver a su familia. Este miedo, muchos periodistas lo sienten. Tù, ¿ No tienes miedo a la muerte ?

L : Sí, esas preguntas siempre te la hacen : ¿ no tienen miedo? O cuando por ejemplo,
estoy aquí en París, con los « gilets jaunes », cuando han sido grandes « manifs », que
tienes que poner en « front », grabando y me dicen « no tienes miedo ». Es muy
importante tener miedo, porque te frena en esos momentos de adrenalina.

Muchas veces a los estudiantes, cuando me explican cuál es la técnica en esos
momentos, te tienes que escuchar mucho a ti misma. Observar muchísimo, a veces que
hay cosas que dices, esto no vuele bien, este « bac ». Por ejemplo, me pasó en Polonia,
me encuentro con un chico en la frontera que venía en coche de París, que iban a entrar
hasta Lviv para dejar ayuda humanitaria, me dijeron « va a entrar con nosotros, grabas »,
iba a decir que sí, porque en ese momento adrenalina de « wouah » tengo una super
historia. Me subo en el coche, me voy con ellos, viaje de ida y vuelta. Pero algo de mí me
dijo, es muy tarde, hay « couvre feu » a las 22, no lleva « gilet » de protección, no conoces a está gente, no son militares, es de noche, y hubo algo que me dijo : no vayas. Aunque Lviv no es una zona peligrosa, no vayas. Justo esta noche cayó un misil, en la carretera donde íbamos a pasar, son cosas que dices, tienes un ángel arriba. Miedo tienes, pero a veces, te ayuda a ser responsable, porque en esos lugares normalmente no vas solo, vas con gente, con « fixeur »* ( Los fixeurs son actores locales que son contratados por los periodistas como traductores, guías y para realizar diversas labores de ayuda). Tienes gente a tu cargo. Al final, un periodista herido, muerto, no sirve para nada, porque no sale la noticia. ¡Los periodistas tenemos que estar vivos para contar las noticias!

S: Para tu trabajo, los « fixeurs » son muy importantes, ¿no?

L: Cuando hago noticias en Francia no, porque al final, es más relax, también por España. Cuando vas a zonas de conflicto, donde no se habla mucho inglés. Es importante tener a un « fixeur », sea local, de confianza, no solo te lleve a los lugares y te traduzca, sino que también te ayude entender la geopolítica del lugar, entender qué está pasando, dónde moverte. Es como una dupla, tan tienes que mirar por su seguridad, como él también mira por tú seguridad, de que hagas un buen trabajo o que tengas un buen lugar donde grabar, y no corráis peligro. Muchas veces lo digo, es el 70 o 60 % del trabajo que sale de esos lugares de conflictos, sin ellos nuestro trabajo como periodista no sale.

S : Pero es muy peligroso también para los « fixeurs », con los terroristas, el
gobierno.

L : Sí, normalmente son gente que eran periodistas, productores, traductores, en
situaciones de guerra. Adaptan sus trabajos a la situación, por ejemplo, en Ucrania el otro día, lo hablábamos en el buró decían que habían 2000 periodistas acreditados, pero no hay trabajo, no hay una vida normal. Los dos millones, creo que decían, que quedaban en Ucrania de ciudadanos tienen que vivir de algo, algunos se han echado a las armas, que les pasó a muchos periodistas que su « fixeurs » les dijo, « mira, dejo el trabajo, me voy a luchar ». Hay gente que nos ayuda a nosotros, a poder contar que algunos lo interpretan como parte de la lucha, no de grabar, muchas veces pasa, que te dicen grabas esto y que el mundo se entera lo que pasa aquí.

S: ¿Cómo te sentiste cuando fuiste a Palestina? Con las mujeres, ¿Qué es lo más te
llamó la atención con respecto a estas mujeres palestinas?

L : A mí, hay algo que me cambió por completo, en general cuando vas a otro país, da
igual que sea en guerra, sin guerra, si vas a España o Francia. Lo que recomiendo decir
como una hoja en blanco, siempre juicios, sin pensar de tu, lo que tú has aprendido o lo
que a tí te han enseñado, ir un poco como una esponja, a aprender. A mí lo que me
chocó muchísimo, que me llevé una lección de vida brutal, es sobre el feminismo, y el
machismo. El concepto, que hay y varía mucho, también me pasa que en Francia, en
España hay unas cosas o unos gestos que en España sean machistas y aquí en Francia
no. Me pasó con las mujeres tuvimos un momento muy bonito en el campo de refugiados que estuvimos en Betania. Cuando ya conseguimos confianza, fue un día, que les pedí que me enseñasen cómo se ponían el velo porque cada una lo lleva de una forma. Se les iluminó la cara, les hizo muchísimo ilusión que nos interesemos por eso que para ellas esa algo muy íntimo, nos invitaron a café, enseñaron, pusieron el velo, a mí aún lo tengo y lo conservo, me regalaron el pañuelo.
Me contaron en esa charla que tuvimos entre mujeres, esta confianza, intimidad, me
dijeron una frase que se me quedó muy grabada :

  • « que es más machista, tú que vas a trabajar y cuando vuelves de estas nueve horas
    trabajando en la oficina, y cuando vuelves a casa, tienes que cuidar a tus hijos, además,
    educarlos, ducharlos, hacer la cena, que mi marido se encarga de salir de casa trabajar,
    mi rol es trabajar en casa con los niños y cada uno hace sus cosas ».

Me chocó mucho porque pensé, pues es verdad, lo que quiero decir es que ni los míos
son mejores que los suyos y al revés también. Son realidades distintas, una cultura
distinta, que ni puedo comparar con la suya ni ella con la mía. Todo vale en este mundo. Como dice en España « En la viña del señor hay lugar para todos ».

S : ¿Si tuvieras que dar por ejemplo tres consejos a los futuros periodistas cuales
serían?

L : Es una profesión que aprendes cada día muchísimo, nunca se ha acabado de
entender, porque cada día está un lugar distinto con una persona, noticia, distinta. Nunca sabes suficiente y tienes la experiencia suficiente. Como por ejemplo, con la guerra de Ucrania, es que no tiene experiencia en guerra, pero es que la guerra de Ucrania es una guerra nueva. Tengo compañeros que tienen una experiencia en muchísimas guerras, se han encontrado en Ucrania con cosas que en la vida no han visto. Pero les diría que se preparen, lean mucho, no se encasillen en ningún formato ni en ninguna noticia. Un periodista como dicen muchos sabe de todo y de nada. Consuman todo tipo de contenido, que aprendan a frustrarse. La frustración en periodismo es muy importante porque vienen momentos de muchas noticias, trabajo y luego vienen momentos de que tienes absolutamente nada de trabajo. De que estás tres horas en la calle en una noche entera cubriendo la noticia y luego no sale porque no hay espacio en las « news ». Es un trabajo muy vocacional, hay cosas que no se pagan con dinero y salario, vivencia. Está profesión es para dar voz a los que no la tienen, en el momento en que tú quieres ser el protagonista de la noticia, creo que a ella no funciona el periodismo. Estamos en un momento de la profesión que está cambiando mucho de la prensa escrita. Tiene menos tirada y la digital más, pero la prensa escrita no va a desaparecer, la prensa digital va a estar siempre con ese « boom ». Hay opciones para la creatividad, hay gente que está haciendo cosas increíbles en periodismo, así que nos hagan pequeñitos.

S: ¡Muchas gracias por la entrevista!

L : Gracias a tí, ¡cualquier cosa que necesites me puedes escribir!

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