La Carta Francesa : El agua en Chile, una urgencia humana y climática silenciada

En Francia, tenemos muchos problemas ; Los que plantean los chalecos amarillos, la subida de la extrema derecha, una islamofobia cada vez más fuerte… Pero si hay algo del que no nos podemos quejar, es el acceso vital al agua. Me sensibilicé en mis estudios con la cuestión hídrica en Chile y la verdad es que no me lo esperaba. Entre privatización, megasequía y una institucionalidad defectuosa, la situación me aparece como sacada de una película distópica. No obstante, lo que más me extraña, es enterarme solo ahora.

En el mapa de la tierra, Francia está en el centro. Este etnocentrismo se nota en varios aspectos de nuestra cultura. En las clases de historia que solemos tener en la escuela, estudiamos a través del prisma de un punto de vista occidental hechos que afectaron al hexágono. Entonces si uno no se interesa por sí mismo en otras culturas, puede seguir esperando para que le llegue la información. Esto, os lo puedo afirmar ya que ha sido mi caso durante mucho tiempo. 

   Cuando asistí en la Universidad a mi primera clase de civilización de América-Latina, me di cuenta de hasta qué punto estamos, nosotros franceses, centrados en nuestro ombligo. Nunca nadie me había hablado de los países latinos, salvo para contarme cómo los reinos de Castilla y Aragón habían « descubierto » el « nuevo » continente. Se puede imaginar entonces mi sorpresa al escuchar salir de la boca de mis profesores esa historia tan rica. Sentada en las sillas del auditorio, me abrí a temas que nunca nadie me había enseñado antes. Me enteré, por ejemplo, de la urgencia ante la falta de agua en Chile. Hace más de diez años que el país se está transformando en un gran desierto. La industria agrícola intensiva y el calentamiento global provocan una megasequía que sigue empeorándose a lo largo de los años por la mala gestión de las instituciones. Lo que queda de este líquido esencial para la vida está entonces privatizado creando así aún más desigualdades entre los chilenos en su acceso.

    Nunca antes me había planteado la idea de que un país de América-Latina pudiera faltar de agua. Busqué por internet informaciones para entender mejor la situación hídrica de Chile. Encontré un artículo de Greenpeace que explica sus orígenes. “La privatización de las fuentes de agua en Chile comenzó con la dictadura de Augusto Pinochet, cuando la Constitución de 1980 consagró la propiedad privada del agua. Durante la transición democrática no solo se mantuvo, sino que se profundizó.” Con solo unos minutos de lectura, entendí que las consecuencias de esta privatización son desastrosas. Hoy en día, el agua potable de Chile pertenece a grandes empresas nacionales, convirtiéndo así su precio en el más alto de América Latina. Es entonces con una perspectiva capitalista que el agua es excesivamente utilizada, privilegiando así el comercio en detrimento de las necesidades vitales de la población. 

   Para enfrentar estos problemas vitales, la fundación Newenko trabaja para potenciar “una gestión equitativa y socialmente justa desde una perspectiva de protección de los derechos humanos.” Dos de sus representantes toman la palabra en un artículo del periódico alternativo El Ciper. “Si queremos enfrentar los desafíos hídricos del país, priorizando el bienestar de las comunidades y el equilibrio con otras especies, es fundamental contar con una institucionalidad que permita respetar el ciclo del agua.”   

  Al leer este artículo bastante claro en cuanto al final trágico que espera a Chile sin medidas radicales, pensé ingenuamente, hará algo el gobierno, ¿ no ? Pues claro que lo hace : se esfuerza en poner tiritas en algunas heridas sin intentar solucionar el problema a la raíz. En un artículo del Mercurio, periódico de extrema derecha, se habla por ejemplo de una : “posible iniciativa del ministro de Obras públicas, Juan Carlos Garcia”. Piensa en “crear un impuesto sobre el agua para desincentivar su consumo excesivo en los hogares y así ayudar a enfrentar la sequía. » A mi parecer de francesa, esta idea es una locura. ¿Cómo es posible que se pueda considerar algo así ? Me parece más que obvio que la creación de un impuesto sobre el uso excesivo del agua sólo acentuará las disparidades y desigualdades sociales ya existentes. Las grandes empresas que tienen los medios económicos para pagar el impuesto seguirán consumiendo de la misma manera. Sin embargo, los hogares con pocos medios no tendrán otra posibilidad que controlar su consumo, creando así una nueva carga mental asociada a su estatuto social.

    Solo soy una francesa que intenta entender los problemas de un país que no conozco muy bien. Tal vez tenga un punto de vista falseado por mi poco conocimiento de su historia, pero lo que sé, sin ninguna duda, es que a nadie tendría que faltar el agua por la mala gestión de un gobierno. Entonces escribo y comparto lo que he aprendido para abrir nuevas perspectivas para los que, como yo, se centran en lo que ya conocen, sin intentar abrirse al mundo. 

Neïla Hakmi

Votre commentaire

Entrez vos coordonnées ci-dessous ou cliquez sur une icône pour vous connecter:

Logo WordPress.com

Vous commentez à l’aide de votre compte WordPress.com. Déconnexion /  Changer )

Image Twitter

Vous commentez à l’aide de votre compte Twitter. Déconnexion /  Changer )

Photo Facebook

Vous commentez à l’aide de votre compte Facebook. Déconnexion /  Changer )

Connexion à %s

Ce site utilise Akismet pour réduire les indésirables. En savoir plus sur la façon dont les données de vos commentaires sont traitées.

%d blogueurs aiment cette page :