El carrusel sin fin del narcotráfico en Chile

Jiménez Meza, Peña Torres o aún Cenel Jofré Maluenda, ¿estos nombres no os suenan? ¡Y eso que remiten a líderes de organizaciones de narcotraficantes! Enemigos del gobierno, provocan problemas al nivel de la seguridad y de la justicia del país. Si pensáis que detenerlos es un juego de niños, os equivocáis en todos los aspectos. Su malicia así como su astucia resultan temibles frente a las (pocas) medidas ya puestas en marcha.

Chile, epicentro del narcotráfico. Pero, ¿por qué? Varias ideas se me ocurren. ¿Forma parte de la cultura? No pienso. ¿Para mantener la situación económica del país? Probablemente. A mi parecer, no existe una sola respuesta. Hay que tomar en cuenta un conjunto de elementos para intentar encontrar une respuesta plausible. Algunos crean un vínculo entre la inmigración y el aumento del narcotráfico. Una idea que me parece absurda, insensata y sobre todo discriminatoria. Una idea que, por lo tanto, quiero combatir, de ahí, mi estudio sobre la cuestión en el que doy mi opinión exponiendo algunos hechos no despreciables. 

Chile: pequeño pero poderoso 

Narcotráfico: comercio ilegal de drogas tóxicas en grandes cantidades según los diccionarios. Una definición corta, sencilla que, sin embargo, abarca muchos otros elementos. El proceso, que comienza con el cultivo de las sustancias, sigue con la producción y finaliza con la distribución y la venta. Una cadena bien engrasada, probada y comprobada, pero que da miedo, que hace rechinar los dientes. Por eso la Fiscalía Nacional alerta y señala de vez en cuando los carteles que intentan operar en Chile. En vano.

Pero, ¿por qué Chile es sinónimo de mercado atractivo? Es el país con el Producto Interno Bruto más alto de la región y así, los habitantes tienen mayor poder adquisitivo, financiero y de ingreso. Asimismo, es un gran consumidor de drogas y, por cierto, es el principal consumidor de marihuana a nivel latinoamericano. Por fin, la geografía desempeña un papel importante como Chile está cerca de países reconocidos por ser reproductores de drogas, sobre todo en el norte. Un pequeño país que se atreve a jugar con los grandes sobre todo desde que el negocio narco mayorista ha alcanzado altos niveles de sofisticación. 

Proveedores internacionales están ofreciendo el servicio de “cocina” para preparar la droga. Chile es suelo apto para la proliferación de narco laboratorios que cuentan con un inmejorable aliado: amplia oferta de precursores, sustancias químicas que son utilizadas intensivamente en las industrias minera, química y farmacéutica (y en la del narcotráfico, claro). Cifras de Naciones Unidas ubican a Chile en la tabla alta de consumidores de cocaína de América. Ahora, todo parece lógico. Se ha convertido en un buen mercado que causaría problemas por culpa de algunos factores como la baja percepción de riesgo, el concepto internacional y voces de legalización que se han apoderado de varios países. A menudo, hablamos de Chile como un país de tránsito mientras que, en realidad, es más un país de destino. 

Un país que tiene cada vez más popularidad 

Algunos datos que hablan por sí mismos. Los Jiménez Meza lograron controlar el 65% del mercado de la cocaína en la región de Valparaíso (increíble me diréis). Esta organización es una de las más importantes de Chile ya que gestionó envíos al país de cientos de kilos de clorhidrato y pasta. Llegaba a ocultar drogas en ambulancias así que circulaban mucho. Caso muy relevante puesto que nos enseña que este tráfico está fuera de control en todo el país y no solo en las “zonas rojas” que van extendiéndose además de los 160 pasos fronterizos no habilitados identificados en el norte donde nadie tiene ningún control. Hoy en día, la droga no circula no solo por las fronteras terrestres sino también por el mar. Un fenómeno que se amplia, más rápido de lo que creemos.

Además del consumo interno, Chile exporta también cientos de kilos al extranjero como Australia, Holanda o España. Refuerza la idea de que ahora no es un lugar de paso sino un real mercado de destino, y ¡qué destino!. Los puntos de venta de microtráfico crecen año a año y los niveles de consumo siguen al alza y la pasta base sigue arreciando en adolescentes y jóvenes de sectores de menores ingresos. ¡Triste juventud! Hubieran tenido que conservar un alma de niño en lugar de sucumbir ante esos productos ilícitos.

Una « empresa » fuera de control

Chile se ha convertido en una plataforma para la entrada de drogas. Cálculos informales han estimado en 1,5 millón las personas que están a merced de bandas criminales, número importante que causa también el crecimiento de muertes violentas. Tras haber examinado casos judiciales recientes, hemos sacado la conclusión de que el crimen organizado avanza sin contrapeso, con su poder acrecentado por el mercado negro de armamento de alto calibre. Pero, ¿qué opciones tenemos?, ¿cómo contraatacar? No es una tarea tan fácil

¿Qué hacen las autoridades? Casi nada como falta una Fiscalía Antidrogas a nivel nacional. Tiene que existir una “política de drogas que trascienda un Gobierno” como herramientas como la vigilancia acústica o el seguimiento electrónico no forman parte de la legislación. Para restringir este fenómeno que sigue creciendo, habría que vigilar más las concesiones portuarias, aeroportuarias, carreteras y telefónicas. Más fácil decirlo que hacerlo, sobre todo cuando faltan recursos financieros.

Chile es un país pobre que ha ido creciendo y ha hecho un buen trabajo con sus vecinos, pero no se puede, en pro de una mejor economía, olvidar las necesarias obligaciones para la seguridad pública. Ya ha entrado en un proceso de inestabilidad política: lo que se ve ahora en América latina es un crimen organizado con estados desorganizados, para repetir las palabras del director ejecutivo de Athena Lab, Juan Pablo Toro. Sin olvidar las discriminaciones que sufren los que vienen a instalarse como los colombianos que tienen que aguantar los prejuicios y las creencias populares. Y sí, difícil creerlo eso en 2022 pero, bajo pretexto de que son extranjeros y originarios de países en los que se consume muchas drogas, están directamente asimilados a los narcotráficos. ¡Una verdadera herejía! 

El narcotráfico: fácil de acceder pero difícil de salir, espiral infernal, montañas rusas que tienen todo para hacernos volver la cabeza, aquí está MI definición de este fenómeno.

Maxime OUNADJELA

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