El Valle de los Caídos ya no es una maravilla

Justo antes de su inauguración, el Valle de los Caídos fue comparado a una de las siete maravillas del mundo. Hoy en día, no se puede decir esto del monumento que divide a España.

© AFP

¿Qué hacer con el Valle de los Caídos ? Construido entre 1940 y 1958, el futuro del monumento más simbólico de la dictadura de Franco todavía se toma en cuenta con el proyecto de Ley de Memoria Democrática anunciado en septiembre de 2020 por la ex vicepresidenta del Gobierno Carmen Calvo. La continuación de la Ley de Memoria Histórica de 2007 para el reconocimiento de las víctimas del franquismo debería solucionar temas sin resolver como la resignificación del sitio o la reparación para las familias de víctimas enterradas dentro de la cripta.

El símbolo franquista por excelencia

La idea del mausoleo que honra a los muertos de la Guerra Civil procede de Franco justo después de su victoria en 1939. Para demostrar los valores católicos y nacionalistas de su régimen, opta por una cruz gigantesca, de 150 metros de altura. El Valle de los Caídos adquiere un valor religioso en 1957 con la fundación de la Santa Cruz del Valle de los Caídos que da plenos derechos a los monjes de la Abadía de Silos, y en 1960 con el reconocimiento como “basílica menor” por el Papa Juan XXIII. Rinde homenaje a los soldados que fallecieron durante el conflicto. Están reunidos en la cripta bajo la inscripción “Caídos por Dios y por España”. 


Tomás Borrás (1891-1976) fue un periodista madrileño que llegó a ser cronista oficial de Madrid durante la dictadura. El 21 de julio de 1957, publica en el ABC un artículo titulado “Novena Maravilla, el Valle de los Caídos”. El título remite a  las siete maravillas del mundo antiguo, con El Escorial y el Valle como continuación de la lista. Cumple así el afán de Franco, que siempre había deseado un monumento tan prestigioso como el antiguo palacio real.

Primera página del artículo con un foto de archivo. © El ABC

“Junto al Escorial, octava, la novena maravilla, única en este siglo quizás, se alza evocadora, religiosa, ruda. Tiene el Guadarrama aspecto melancólico y viril es sierra de viento raso, nubes cárdenas y, como contraste, pulpa azul que transforma su granito en materia celeste. El árbol del Guadarrama es, o el pino erguido con savia que se esmerila en oro, o el más bárbaro enebro el que trepa por el acantilado y conoce inviernos de nieve hasta la garganta, aguantando en la cumbre. Suelo de lajas, carreteras orla de barranqueras de agua helada, senderos que trepan con angustia y vuelven y revuelven, la naturaleza sin doma, oscura en lo pedrizoso, ámbitos enteros sin hierba, sólo desnuda roca y por encima vuelo de velos de valquirias, nubes que se empapan en sol. Y el etelo de turquesa cristalina, cubriéndola, Sierra de poesía mística y pulmón fresco.

Pues en el seno de esa cordillera, muertos de la Cruzada van a reunir sus cenizas, como reunidos estaban en los apretados batallones, o en las cárceles y checas. Héroes y mártires. Para ellos digna sepultura una maravilla; ya que la precedió la maravilla de inmolarse por la salvación de la Patria. Indistintos, generales, soldados no de esos « desconocidos » porque los soldados españoles todos tienen apellido ante Dios y ante nosotros; pobres fusilados de madrugada, la « madrugada lívida » de las patrullas rojas, seres de todas las regiones castigadas por ola vesánica que veía en cada buen español un enemigo a exterminar. Juntos en osarios sin distingos de clase social, como estarán, y estaremos, en el Valle de Josafat el día del tremendo juicio. Para la consideración de Dios y criterio hispanida « de hombre a hombre no va nada » salvo sus hechos. Y los hechos de los mártires y héroes los igualan no por el rasero bajo, sino por rasero de inmortalidad.” (extracto del artículo)

Introduce a los españoles el futuro monumento que será inaugurado pronto, con detalles tal como la localización en la sierra de Guadarrama o el nombre del arquitecto principal de la obra, Diego Méndes. A lo largo del artículo, recuerda la dedicación de Franco calificándole de “obsesionado”. La multitud de elogios hace aparecer al dictador como el creador de una obra maestra. Para convencer a los lectores de la época de su importancia, incluye referencias religiosas, como la comparación con el Valle de Josefat, el lugar donde resucitan las almas en el juicio final en la Biblia.

Hoy en día, un elemento perturbador

El mismo año de la publicación del artículo, el Valle de los Caídos tomó otra significación cuando se otorgó el traslado de cuerpos de soldados republicanos con motivo de unidad y de perdón. Representa un problema moral porque Franco siempre consideró a los comunistas como el enemigo que había que abatir, y muchos nunca hubieran consentido en ser enterrados en un lugar así.

En un artículo publicado en 2008 en El País, el periodista Luis Gómez califica el monumento de “mayor fosa común de España”. Según las cifras del Ministerio de Justicia, yacen en total 33.833 soldados, entre los cuales hay 12.410 sin identificar. Las familias de soldados republicanos todavía piden la exhumación de los cuerpos, lo que será imposible porque la cripta está en mal estado, fuera de la “digna sepultura” que presenta Borrás. 

La presencia de la tumba del fundador de Falange, José Antonio Primo de Rivera, y de Franco en el altar de la basílica refuta lo que escribe el periodista en 1957: “juntos, en osarios sin distingos de clase social”. Además, Franco no era un caído ya que murió de enfermedad en 1975. El 24 de octubre de 2019, después de muchos años de lucha ideológica entre miembros de la clase política y la sociedad pública, el cuerpo del dictador fue exhumado y conducido a un cementerio privado. Fue un acto clave, que puso en marcha un proceso acelerado de resignificación del Valle.

Para considerar el futuro del monumento, hay que echar un vistazo a las propuestas de la Comisión de expertos para el Futuro del Valle de los Caídos. Lo más probable es que se convierta en un lugar de memoria para todas las víctimas de la Guerra Civil, donde se investigue y se enseñe la verdadera historia del franquismo. Está previsto poner fin a la abadía de los monjes y se planea la exhumación de Primo de Rivera con el fin de desacralizar y despolitizar el monumento.

Finalmente, la prohibición de la Fundación Franco acabará con años de ceremonias en las que los nostálgicos de la dictadura se reunían para rendir homenaje al dictador. La Ley de Memoria Histórica, aprobada en 2007 bajo el gobierno de José Luis Zapatero (PSOE) ya prohibía cualquier acto « de naturaleza política ni exaltadores de la Guerra Civil, de sus protagonistas, o del franquismo » (artículo 16.2). El proyecto de ley, más sancionador, permitirá que El Valle de los Caídos nunca jamás sea alabado como lo ha sido, salvo para valorar un lugar un centro de interpretación que recuerda un pasado que ha existido y que no se debe reproducir. 

Lou Tabarin

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