España y las vacunas: una historia de amor y odio

Entre esperanzas y desengaños, Europa procede paso tras paso en una campaña de inmunización repleta de giros y golpes de efecto. En espera de ver cuál será el final del asunto (y sobre todo cuándo llegará), el gobierno español se esfuerza para limitar los escándalos y optimizar sus cartas a disposición.

Al comienzo de abril, ya es tiempo de hacer un balance de la situación sanitaria en la Península. Durante el primer trimestre de este 2021, las grandes protagonistas de las portadas fueron las vacunas. Empezamos a fantasear con ellas desde el comienzo de la pandemia. La población mundial acababa de quedarse encerrada en sus casas, cuando las compañías farmacéuticas empezaron a competir para quién encontrara primero la fórmula mágica que nos permitiera volver a la normalidad. El mundo tuvo que esperar poco más de 10 meses, un logro increíble, para que se desarrollaran las primeras tres vacunas experimentales: Pfizer, Moderna y AstraZeneca. El 8 de diciembre de 2020, Reino Unido fue el primer país en el mundo en empezar su campaña de vacunación, gracias a una administración más rápida e independiente debida al reciente Brexit. La semana sucesiva, respectivamente el lunes 14 y el martes 15 de diciembre, les tocó a los gigantes estadounidense y ruso anunciar el comienzo de las campañas de inmunización masiva.

El Vaccine-Day en la Unión Europea

El 27 de diciembre, los 27 países recibieron contemporáneamente las primeras dosis de la vacuna Pfizer. Un día tan importante y simbólico que todos los periódicos lo celebraron, dedicando sus portadas a las cajas llegadas de Bruselas a España, con la bandera de la Unión Europea por un lado y la rojigualda por el otro. Así El País titulaba triunfante: “España se vacuna”, mientras que ABC disfrutaba de la oportunidad para denunciar una vez más la ineficacia del Gobierno Sánchez en la gestión de la pandemia y la instrumentalización de este evento para su propaganda política. Al día siguiente, el periódico El Mundo rendía homenaje en su portada a los “nervios” de Araceli Hidalgo, la señora de 96 años que recibió la primera vacuna en España, en su residencia en Guadalajara. Fueron sin duda unos días de grandes previsiones y promesas. Lamentablemente, en muchos casos estas han resultado basarse en fundamentos demasiado optimistas y datos dudosos.

Los primeros obstáculos

Sin embargo, el entusiasmo no tardó en apagarse ya en las primeras semanas de la campaña española, con el surgir de los primeros escándalos de mala gestión. Son un ejemplo los casos de vacunaciones irregulares de 185 españoles entre funcionarios, dirigentes políticos y sus familiares. Parece que recibieron su dosis con prioridad pese a no cumplir los requisitos establecidos por el Ministerios de la Sanidad. Así es como, el 22 de enero, ABC dio la noticia de que “los alcaldes que se vacunaron contra el Covid no dimiten”. Resulta evidente que durante esos meses el periódico conservador no se perdió la oportunidad de indignarse. Concretamente, informó sus lectores de que la mayoría de los alcaldes implicados en este escándalo eran socialistas militantes del PSOE.

Nos acordamos de las dificultades de conservación de la vacuna a temperaturas glaciales; de las dosis perdidas por desvíos en la cadena de frío o hasta “por la falta de jeringuillas adecuadas”; de las cuestiones sobre cuántas dosis extraer de cada vial. En fin, muchos contratiempos por ser una lucha contra el tiempo, en la que estaba en juego la vida de millones de personas. Al cabo de un mes de campaña, empezó lo que El Mundo definió una “cruda batalla a escala mundial para lograr la inmunización”. Los países no recibían las dosis pactadas con AstraZeneca y las planificaciones se fueron estropeando. La Comisión Europea procuró vigilar y hasta prohibir la exportación de dosis a otros países fuera de la UE en respuesta a la crisis con la farmacéutica británica.


La invasión de las variantes

Fue al final del mes de enero cuando se descubrieron las variantes genéticas del virus, la británica primero y cuatro mil otras a seguir, poniendo “en jaque a las vacunas”. Así los debates sobre su eficacia volvieron al orden del día. El 5 de febrero el Ministerio de Sanidad fue obligado a revisar otra vez más el calendario de vacunación, tras haber descartado AstraZeneca para los mayores. El mismo día, el director del Grupo de Vacunas de Oxford, Andrew Pollard, afirmaba a El País:

Nuestra vacuna es muy segura, pero respeto la decisión de cada país »

Europa tuvo ejemplos de campañas eficaces que admirar y a las que tomar como modelo: la rapidez extraordinaria de Israel, la virtud de Gran Bretaña, pero también Rusia, donde ya en febrero se podía obtener la vacuna Sputnik en los centros comerciales y sin cita previa. Como lo explica El Mundo, “la vacuna rusa sirve […] como herramienta política del Kremlin. Moscú la utiliza para expandir su influencia por el mundo en zonas como América Latina, desplazando a EEUU”. En Europa hoy todavía no se ha aceptado, por su desarrollo precipitado y su falta de transparencia. Sin embargo, la prestigiosa revista The Lancet declaró que sería una de las más prometedoras en comercio. Una sentencia sorprendente que llega en un momento en el que la inmunización de mayores y los trabajadores esenciales arranca por problemas organizativos, como indica El País el 26 de febrero.

Las nuevas perspectivas

La creación de un pasaporte sanitario, que según El Paíssalvaría el verano”, sigue siendo una posibilidad idílica. Fuertemente requerido por los países del sur, éste podría favorecer una temporada turística en seguridad y “auxiliar así la maltrecha economía” española, según afirma un artículo de La Razón. En la campaña de inmunización también ha impactado la cuestión acerca de los 30 casos de trombosis en personas que habían recibido la vacuna AstraZeneca. El hecho ha causado en nueve países europeos la suspensión de la administración de esta vacuna durante varios días, aunque la Agencia Europea del Medicamento siempre ha asegurado que “el fármaco es seguro y eficaz”. Una pausa que, en el caso de España, ha durado más de 10 preciosos días y que, sin embargo, no ha acelerado el ritmo de las campañas, cada vez más lentas a causa de unos incumplimientos en las entregas. Según un artículo de ABC, la vacunación en Unión Europea es, a finales de marzo, “tres veces más lenta que en Reino Unido y Estados Unidos”.

En conclusión, una buena noticia de buen augurio para el seguimiento de la campaña de vacunación. Bruselas dio luz verde a Janssen, filial de Johnson & Johnson, cuya vacuna sería la primera que prevé una sola dosis. De momento, “la empresa advierte que no tiene aún unidades disponibles” para Europa, por tener que favorecer antes la campaña de inmunización organizada por el presidente Biden. Sin embargo, Europa tiene la esperanza de que la recién llegada pueda acelerar los procesos de vacunación y es sin duda lo que deseamos todos.

Giulia Pandolfi

Imagen de portada de Viorel Kurnosov | © Getty Images/iStockphoto

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