Alguien tiene que morir: un thriller demasiado ambicioso

La miniserie de Manolo Caro, estrenada por Netflix en octubre de 2020, habría podido ser excelente gracias a su trama y su formato corto, si no fuera por estas lagunas que estropean el resultado final.

© Manolo Caro via Instagram

Alguien tiene que morir aborda el regreso a España del joven Gabino Falcón después de varios años en México, acompañado por su amigo bailarín Lázaro. Cuando circula el rumor sobre la relación homosexual entre los dos, el padre de Gabino intenta salvar el honor de la familia pactando un matrimonio arreglado con Cayetana, la hija de los Aldama. 

Los prejuicios de la sociedad franquista de los años 1950, los secretos de los distintos protagonistas y la omnipresencia de armas utilizadas para la caza dan una atmósfera constantemente tensa, en espera de que se cumpla el título. ¿ Podría ser el destino de uno de los personajes ? 

Una producción prometedora

Rodada en Madrid por un director mexicano, la nueva creación del productor de La casa de flores es binacional entre México y España, así como una parte del reparto. Los mexicanos Cecilia Suárez (Mina Falcón) e Isaac Hernández (Lázaro) comparten la pantalla con la actriz española Ester Expósito (Cayetana Aldama). El personaje más destacable es sin duda la abuela antipática y manipuladora Amparo Falcón, interpretada perfectamente por Carmen Maura. La variedad de actores de distintas generaciones permite atraer a un público de todas las edades, desde los aficionados del cine de Pedro Almodóvar a los fanáticos de los éxitos hispánicos de Netflix. 

Carmen Maura, abuela intransigente en la serie. © Netflix

Los trajes, los decorados y el ambiente general son realistas, y la reconstitución histórica funciona. En la familia Falcón, bastante rica, las tradiciones predominan ante todo. Ficción y realidad histórica se mezclan gracias a los papeles de Gregorio, padre de la familia empleado en una cárcel para mujeres, y de Rosario, la empleada de casa de los Falcón cuyo marido está encarcelado por rebelión. Su proximidad con Mina plantea un dilema, entre la esperanza de liberar a su esposo y el miedo constante a la delación.

La trama principal está entrecortada por varias intrigas sobre diferentes temas. Cada personaje tiene sus problemáticas, que van de la aceptación de sí mismo en una sociedad homofóbica y llena de prejuicios, a la violencia conyugal. Ni las historias de amor inesperadas, ni la agregación de escenas increíbles de baile, que recuerdan que Isaac Hernández es bailarín antes de ser actor, reducen la tensión porque la desconfianza y el miedo prevalecen. 

Un guión que deja cabos sueltos

Frente a las producciones actuales de Netflix, Manolo Caro opta por tres episodios de 50 minutos, que no son suficientes para lo prometido. A pesar de la pluralidad de temas, entre mentiras, pactos, amor, traición, venganza y violencia, su ambición ha traspasado los límites del formato. No hay tiempo para desarrollar concretamente la historia de todos los personajes porque cada uno tiene que desempeñar un papel definido para entrar en la acción ya en los primeros minutos. Los personajes son entonces a los límites del cliché, como Cayetana y su hermano Alonso, los principales responsables del rumor alrededor de la relación entre Gabino y Lázaro.

El mayor problema reside en el final previsible de la serie. Varias intrigas no se resuelven a pesar de que el suspenso se mantiene hasta los últimos minutos, como si los guionistas Fernando Pérez y Monika Revilla escribieran el script antes de saber lo que se produciría. El fin se acerca y nuevas tramas llegan sin que otras se resuelvan. Es una lástima para la serie, que ha sido trabajada hasta en los nombres de los episodios que remiten a la actividad principal de los protagonistas: Soltar la presa, Tomar puntería y Apretar el gatillo. Debido a estas lagunas, no compite con las producciones actuales de Netflix. Sin embargo, vale la pena ver y dejarse llevar por el thriller durante menos de dos horas. 

Tráiler de Alguien tiene que morir. © Netflix

Lou Tabarin

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