“El progreso de la mujer produce asombro”

1931. Madrid, España. El diario ABC denuncia en una edición extraordinaria la discriminación laboral a la que tuvieron que enfrentarse las mujeres en aquella época. Son numerosos los avances obtenidos a lo largo de estos 90 años, aunque sigue siendo un problema no totalmente resuelto.

Clara Campoamor, abogada y política feminista. Luchó por el voto femenino durante la Segunda República Española ©Twitter

Fue Cristóbal De Castro el que dio voz a la población femenina afirmando que “el progreso de la mujer produce asombro”. De hecho, tras borrar la absurda convicción arraigada durante décadas, de que el lugar de las mujeres está en el hogar, finalmente en los años 30 asistimos a su entrada en el mundo del trabajo, excepto en España. Dice De Castro que en el país “no hay diputadas, ni gobernadoras, ni ministras. Por no haber, no hay siquiera juezas ni notarias. El Estado español, ajeno al ritmo universal, ofrece una excepción ominosa por la incomprensión y el desdén”.

Extracto del artíulo El sexo y los cargos de Cristóbal De Castro en ABC, 3 de mayo de 1931

Se habla también de “engaño”, término que explica a la perfección la situación contradictoria de aquellos tiempos: la mujer podía acceder a estudios universitarios y graduarse, pero el Estado le negaba ejercer profesiones tales como abogada, médica e ingeniera. Cargos que, por supuesto, los hombres podían ocupar tranquilamente. Además, como se indica en el artículo del ABC en cuestión del 3 de mayo de 1931, El sexo y los cargos, la Constitución en vigor no justificaba en ningún momento esta discriminación. Al contrario en el artículo 23 se precisaba que “todos los españoles son admisibles a los empleos y cargos públicos, según su mérito y capacidad. (…) La española con título de abogada, de médica, de ingeniera, tiene derechos, pues, conforme a la Constitución y al título, a desempeñar empleos y cargos públicos”.

Teniendo en cuenta estos antecedentes, parece increíble poder afirmar que hoy el de España es el Gobierno con más mujeres de Europa. En efecto el país ve “un futuro Ejecutivo con 14 ministras y 8 ministros. Es un equipo con un 63,6% de mujeres, el que más presencia femenina tiene de Europa, de la historia de la España democrática y previsiblemente del mundo”. Lo señala Pilar Álvarez en su artículo Más ministras que nunca en el Gobierno con más mujeres de Europa, publicado en El País el 11 de julio de 2021. El mismo presidente Pedro Sánchez lo califica como “Gobierno feminista”, pero como afirma la periodista Pilar Álvarez, para que un gobierno pueda definirse como feminista, lo importante no es el número de mujeres presentes en el Consejo de Ministros sino las leyes impulsadas a favor de ellas.

Asimismo, aun siendo este progreso una victoria para las españolas, muchísimas siguen encontrando dificultades en conseguir un trabajo en algunos sectores por el simple hecho de ser mujeres. Otro punto bastante problemático concierne la remuneración, o sea, la desigualdad salarial. Un tema tanto conocido como debatido en nuestros días. Como indica Ana Herranz Sainz-Ezquerra en Desigualdad salarial y salarios más bajos, por ser mujer, publicado el 27 de julio de 2016 en El Diario, según datos recientes las mujeres ganan un salario un 30% menor que el de los hombres y “de quienes en 2014 ganaban entre 0 y 1 vez el salario mínimo, 7 de cada 10 eran mujeres.”

ABC, edición extraordinaria del 3 de mayo de 1931

Es cierto que se está avanzando, pero las barreras que el mundo femenino tiene que superar todavía son muchas. “La brecha salarial entre mujeres y hombres es el resultado económico de discriminaciones: menor acceso al empleo, acceso concentrado en pocas ramas de actividad, la mayoría feminizadas, en categorías poco cualificadas. Una segregación que incide también en peores condiciones laborales y en salarios más bajos.”

Como en 1931, vemos que tienen derechos en la Constitución pero no en la realidad. Sin embargo, si miramos hacia el pasado no podemos no darnos cuenta de cuánto ha mejorado la situación en casi cien años. Pasamos de no tener ninguna mujer en  el gobierno a tener más de la mitad. Por nombrar algunas: “Isabel Rodríguez asume Política Territorial y la portavocía del Gobierno, Diana Morant, alcaldesa de Gandia, ocupa el Ministerio de Ciencia e Innovación en lugar de Pedro Duque. Y otra alcaldesa, la de Gavà, Raquel Sánchez, será la ministra de Transportes en sustitución de José Luis Ábalos”. Son sucesos que nos dejan con la esperanza de que el futuro femenino siga progresando, así como deseaba De Castro en un Madrid en el cual una situación como la de hoy habría sido pura ficción.

Patricia Boateng

Imagen de portada: Mitin presidido por Clara Campoamor en Madrid en 1932. ©El País

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