Elisa y Marcela, dos mujeres y un matrimonio

Hablar de una boda lésbica en 1901 puede sonar como una broma. Isabel Coixet nos revela a través de su película Elisa y Marcela esta historia increíble basada en hechos reales. 

Elisa y Marcela, las dos protagonistas, se conocieron en 1885 en Coruña, en una escuela dirigida por monjas. A lo largo de la película, se enseña la presión social que viene de la Iglesia y de la gente del pueblo. Están perseguidas por todas partes. ¿Cómo conseguirán casarse en un contexto tan hostil y de qué forma acabarán su vida ? Es lo que nos da a ver esta obra cinematográfica.

Un toque feminista en el cine español 

Ademas de enfocarse en un tema extremadamente actual que es el de la homosexualidad y de la homofobia, Elisa y Marcela tiene otra particularidad relacionada con nuestro presente. En un contexto en el que el feminismo no deja de crecer, se critican las obras hechas por hombres que ponen en escena papeles femeninos. El hecho de que el guión esté escrito por una mujer, Isabel Coixet, que también dirige la película, se nota por ejemplo en las escenas de sexualidad en las que las dos actrices están en el mismo nivel. Ninguna de las dos tiene una ascendencia sobre la otra, ninguna actúa como “el hombre” como se podría imaginar a través del imaginario heteronormativo. Todo está hecho con respeto y consentimiento y por lo tanto no quita nada a la sensualidad de las escenas eróticas. 

Una puesta en escena llamativa

Desde el inicio de la obra, la lentitud en las acciones y en la narración traduce una melancolía y una nostalgia muy presentes a lo largo de la película. Surten efectos de verosimilitud en las emociones de los personajes captando las largas miradas entre las dos mujeres y haciendo disfrutar los planos detalles que dan cuenta de un erotismo importante. El espectador se puede imaginar que esta historia de amor es la primera para las dos chicas. Asiste a dos adolescentes descubriendo la atracción física y la obsesión amorosa. De hecho, la interpretación de las actrices refleja una intensidad de emociones y sensaciones físicas.

A esta lentitud se añade una música suave de instrumentos de cuerdas. Suena en cada momento en el que las chicas sienten algo fuerte transcribiendo las emociones y los sentimientos que suben a su paroxismo. Cuando se tocan, se miran a los ojos, se besan o tienen relaciones sexuales, suena la música lo que contrasta con el silencio y la oscuridad de otras secuencias. Cada vez que suena, produce un efecto emocional muy fuerte y da la impresión de que el espectador forma parte de la escena haciéndole vivir los sentimientos que Elisa y Marcela experimentan. A lo largo de la película, la música se manifiesta en otros momentos intensos para reflejar la angustia y el estrés que las dos protagonistas padecen al estar en peligro.

Un homenaje a las luchadoras del pasado y del presente

El principio de la película se ubica en Argentina en 1925. Se abre con Marcela recibiendo la visita de una joven que le pide que le cuente su relato. Empieza la narración a través de una vuelta atrás que nos lleva a 1898, en la Coruña. Los recuerdos de Marcela hacen viajar a su interlocutora y al espectador hasta que volvamos a la Argentina de 1925, después de asistir a la historia de las protagonistas. Esta alternancia entre las dos épocas pone de relieve la evolución de su vida y las elecciones que tuvieron que hacer para vivir plenamente su relación amorosa. Por otra parte, la obra está enteramente en blanco y negro, lo que ayuda al espectador a viajar a la época del relato. Todo contribuye a  crear una inmersión en ese periodo que no vivimos, como si estuviéramos acompañando a la pareja. 

Matrimonio de Elisa y Marcela en 1901
©Lanube Películas

Es imprescindible ver la película Elisa y Marcela. Si no es por su estética increíble, hacerlo por los valores que transmite. Claro, tratar en 2019 de este tema, tiene toda su importancia. En un siglo en el que el matrimonio entre dos personas del mismo sexo ha sido legalizado en 27 paises del mundo, se puede tener la impresion de que la lucha casi está acabada. Sin embargo, solo empieza. Nos recuerda que son derechos todavía muy recientes y aún no generalizados al mundo entero. 

El trabajo de Isabel Coixet tiene un papel memorial sumamente importante para la juventud del siglo 21. Recuerda el contexto histórico extremadamente complicado para las parejas homosexuales que se arriesgaban a la cárcel por amarse. Rinde homenaje a estas dos mujeres que tuvieron el ánimo y el coraje de vivir su historia de amor a pesar de todas las represalias que sabían que iban a vivir. También da cuenta del camino recorrido desde el siglo anterior en términos de derechos de las mujeres que sean heterosexuales o no. Revela todo lo que ha sido logrado pero también pone en perspectiva el aspecto inacabado de esta lucha. Todos sabemos que en muchos países del mundo, la historia de Elisa y Marcela se está repitiendo. 

Neïla Hakmi

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