#NiUnaMenos, una revolución sin precedentes

“Hoy, 3 de junio de 2019, estamos acá una vez más para tomar las calles y manifestarnos, para decir basta de violencia económica, sexista, racista y clasista contra las mujeres, lesbianas, travestis, trans, bisexuales, no binaries, gordes e intersex”. Así comienza el documento del movimiento #NiUnaMenos que ya cumplió cinco años el 3 de junio del año pasado. Un fenómeno social sin precedentes, dinámico y masivo, surgido en las redes sociales en Argentina. Se difundió en toda América Latina, primero, y en el resto del mundo, después.

©esquerdaonline

Toda la Argentina conoce el nombre de Chiara Páez y sabe lo que le ocurrió. Los medios de comunicación informaron y siguieron su búsqueda durante días antes de que las autoridades encontraran su cuerpo. Chiara Páez era una joven de 14 años, asesinada a golpes por su pareja de 16 años, quien enterró el cuerpo en el jardín de sus abuelos. Después de comer un asado con su familia se entregó a la policía el 11 de mayo de 2015. El caso de esta joven es importante -igual que las otras víctimas- porque es a partir de aquí que nace el movimiento feminista a través de esta etiqueta: #NiUnaMenos, precisamente de un tuit de la periodista Marcela Ojeda. Desde entonces, el fenómeno se popularizó tanto en la prensa española como en las redes sociales. Mercedes Funes en su artículo publicado el 12 de diciembre de 2020 en La Nación habla de “Una revolución en las redes”.

En este escenario las protagonistas son las mujeres, pero en las manifestaciones organizadas cada 3 de junio es común ver también la cara de muchos chicos y hombres que apoyan el movimiento. Al contrario, en la prensa, especialmente en La Nación en las secciones dedicadas a este asunto como Sociedad y Seguridad, destaca la prevalencia de periodistas mujeres. Pocos hombres tratan el tema. Se observa la misma particularidad en los artículos de opinión.

Ya lo hacen las mujeres a través de las marchas, pero incluso los diarios españoles se encargan de dar a conocer la identidad de las víctimas de violencia de género. Se nota de hecho que a menudo, en los titulares, los periodistas eligen mencionar nombre y apellido de las mujeres y además, a veces, poner su foto en la portada. Los ejemplos más recientes son los siguientes: “Reclamos y desesperación. Familiares de Ivana Módica se sumaron a la marcha de Ni Una Menos en Córdoba para pedir por su aparición con vida” publicado en Clarín y “#NiUnaMenos: mañana, concentraciones frente a los tribunales de todo el país, con el femicidio de Úrsula como estandarte” de La Nación. Difícilmente se opta por visibilizar la identidad del asesino, un raro ejemplo es el artículo “Caso Anahí Benítez: condenan a Marcos Bazán por el femicidio de la adolescente.” Estos aparecen leyendo los artículos, pero no quedan en la memoria, el objetivo es dar más visibilidad a las víctimas. Acaso, ¿alguien se acuerda el nombre del femicida de Chiara Páez? En este sentido, los medios de comunicación reflejan lo que suele ocurrir en la sociedad a la hora de hablar de feminicidios: siempre recordamos quien murió, pero raras veces quien mató.

Comparando los artículos de diferentes países destaca la manera de definir las víctimas. Es decir, el uso de los términos “feminicidio” y “femicidio”. Sin entrar demasiado en la etimología de las dos palabras, podemos afirmar que son sinónimos. Sin embargo, en la prensa argentina se prefiere hablar de “femicidio” y “femicida” (el hombre que comité femicidio), mientras la prensa mexicana prefiere emplear los términos “feminicidio” y “feminicida”.

Algo que toda la prensa tiene en común es el hecho de integrar posts. No es inusual que en los textos aparezcan publicaciones de las redes sociales. Después de todo, #NiUnaMenos es una etiqueta que nació y se difundió en el mundo virtual encontrando un apoyo enorme por parte de los usuarios. Todo empezó y sigue creciendo en las redes. El artículo “Alberto Fernández sobre el “Ni Una Menos”: “Es un hito de la historia reciente” que “obliga a repensar roles y conductas” es solo uno de los numerosos donde aparece una publicación, en este caso de Twitter, por parte del presidente.

Es impresionante ver hasta qué punto ha llegado la fuerza de la unión por medio de tres simples palabras replicadas en varios países de todo el mundo, y cuántos lemas diferentes surgieron de ello. #MiráCómoNosPonemos, #AbortoLegal #WomenMarch y #MeToo en los EE-UU, #BalanceTonPorc en Francia. Hashtags que compartidos miles de veces se volvieron virales. Lástima que este enorme crecimiento no vaya acompañado por un decrecimiento de los casos de feminicidios, que como señala la prensa latina nunca han disminuido. Pero es cierto: nunca como ahora las mujeres estuvieron tan unidas y finalmente saben que no están solas. Recordamos que el 30 de diciembre pasado obtuvieron una gran victoria: la aprobación de la Ley del Aborto Legal en Argentina. Hay que ser positivos. A pesar de los datos decepcionantes, la lucha sigue.

Patricia Boateng

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