“El Hoyo”: “¿Comer o ser comido?”

Critica de una sociedad desigual e individualista

La película de ciencia-ficción estrenada en noviembre del 2019, le valió a Galder Gaztelu-Urritia el premio Goya al mejor realizador 2020, así como al mejor guión original a sus escritores: David Desola y Pedro Rivero. Este nuevo Hunger Games, caricatura de la codicia humana, hace del nuevo éxito Netflix una violenta denuncia a un conformismo alarmante.

Goreng y Miharu en la plataforma ©Netflix

Una sociedad jerárquica

Desde el principio, el ambiente de la película es bastante claro. Por un lado, la cocina gastronómica (que hace parte de la Administración), luciente, limpia, con violines como música de fondo. Por otro lado, la celda sombría, monótona y vacía, donde se encuentra Goreng con su primer compañero de celda, un viejo misterioso a lo Hannibal Lecter, que le explicará el sistema del “Centro Vertical de Autogestión”:

“Hay tres clases de personas: los de arriba, los de abajo, los que caen”

Goreng y su primer compañero de celda, Trimagasi ©Netflix

Dos prisioneros, cada uno con su objeto: una faca y el Quijote. Piso 48, dos camas separadas por un hoyo, por donde baja la plataforma con el plato preferido de cada prisionero. Cada mes, un nivel diferente y una posibilidad de vivir aleatoria: los que se encuentran en los primeros niveles se atiborran, mientras los de abajo se mueren de hambre. En el piso 0, la Administración y sus trabajadores.

Retrato de los diferentes individuos de una sociedad

La película caricatura en sus personajes las características más comunes en nuestra sociedad. Tenemos por un lado al viejo racista, envidioso y vicioso: el prototipo mismo de la persona que se queja del sistema, pero que contribuye a que así sea: “son los de arriba que nos obligan”. Goreng, es visto como un activista comunista o como un mecías, por su voluntad de cambiar las cosas, a pesar de que baje los brazos varias veces, como su compañera Imoguiri. Los demás prisioneros, aunque sepan cómo es pasar un mes sin comida, cuando se encuentran arriba pierden totalmente conciencia y vuelven a repetir los mismos errores:

“– Y una mierda. ¡Estoy en el 7 y tengo derecho a ponerme hasta el culo! – Si estuviste tan abajo deberías entenderlo.”

Por otro lado, tenemos personajes que nos muestran una sociedad donde existen personas simplemente malas, que matan sin razón. Es el caso de una chica que busca a su hija, supuestamente imaginaria, y que matará al perro de la nueva compañera de celda del protagonista, o del niño con síndrome de Down, que describe su deseo de asesinar a su compañero. Por fin, tenemos al personaje de Baharat, que sufre el racismo por parte de los demás, hasta el punto de que le defequen encima, pero que, gracias a su fe, seguirá combatiendo hasta el final junto al protagonista.

Don Quijote y Sancho Panza de la sociedad actual

Baharat y Goreng ©El Hoyo

Goreng con su libro de Cervantes, se vuelve él mismo Don Quijote, apoyado por su último compañero de celda, Baharat, en el papel de Sancho Panza. Juntos irán a desafiar estos molinos que son los diferentes niveles que tendrán que enfrentar con un objetivo: hacer pasar un mensaje. Bajarán en la plataforma protegiendo un plato (la panacota), para que vuelva intacto al nivel 0. Y alertar así la Administración de que algo pasa en el hoyo.

¿Critica de la sociedad o de los individuos?

La película denuncia el problema de la ausencia de solidaridad espontánea en la mayoría de sus personajes. Nos da a entender que el problema viene del individualismo de las personas, que no hacen nada para cambiar las cosas y que se conforman con el sistema. El nivel 0 no tiene ninguna conciencia de lo que pasa en el hoyo y se limita a disponer cada plato sobre la plataforma.

“Claro, usted es de los que creen que todo lo que hace la Administración, lo hace mal […] Si todo el mundo comiera solo lo que necesita, la comida llegaría al nivel más bajo”

Flashforward mostrando la panacota en la cocina ©El Hoyo

No obstante, un flashforward a la mitad de la película nos permite ver que la panacota ha regresado intacta a la cocina. Pero el resultado no es lo esperado: el director piensa que la razón de que nadie la haya comido, es que la panacota llevaba un pelo. Lo que muestra claramente que en este nivel no hay la menor conciencia de lo que está pasando abajo, y que los prisioneros no tienen la menor posibilidad de hacer cambiar la sociedad, son totalmente impotentes.

“El grande que fuera vicioso, será vicioso grande y el rico liberal será un avaro mendigo. Que al poseedor de las riquezas no le hace dichoso tenerles, sino gastarlas. Y no el gastarlas como quiera, sino saberlas bien gastar”

El Quijote, Cervantes

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