El Practicante: crónica de una angustia anunciada

Verdadero éxito en España y en los Estados Unidos, esta película nos lleva a un viaje psicológico e inquietante al mismo tiempo. 94 minutos de tensión gracias a la música, la ambientación y la actuación perfecta del actor Mario Casas.

Estrenada en septiembre pasado en la plataforma Netflix, El Practicante es una cinta española dirigida por el cineasta catalán Carles Torras que lleva años produciendo películas exitosas en España. Entre ellas, Callback estrenada en 2016 y premiada en el festival de Málaga.

El tráiler oficial de El Practicante © Youtube

El Practicante, no se destaca por la originalidad de su guión, sin embargo, logra enganchar al espectador con un suspense constante. La película cuenta la historia de Ángel (Mario Casas) un paramédico que trabaja en el servicio de emergencias sanitarias y está en pareja con Vane (Déborah François). Entre los celos de Ángel y su dificultad para formar una familia, su relación se enfrenta a altibajos. Pero la tensión máxima de la cinta está en su apogeo cuando Ángel ve su vida dar un vuelco tras un accidente que le dejará en una silla de ruedas. Desde entonces, asistimos a una bajada a los infiernos del protagonista en la que poco a poco se revelan sus caras oscuras. El abandono que sufrió desde su accidente, le hace experimentar un sentimiento de rencor hacia su entorno. El ángel se vuelve un demonio animado por un espíritu de venganza.

La construcción pensada del thriller

El Practicante resulta estructurado como un thriller americano que reúne una buena dosis de sensaciones intensas: dolor, frustración y los vicios más asquerosos de Ángel.

Como espectador, somos testigos del crecimiento de la tensión dramática en distintos momentos de la historia. Desde el inicio de la película, se nos presenta la relación tóxica que une Ángel a Vane. Ángel es la encarnación del hombre controlador, dominador y egoísta a diferencia de Vane que es más callada, casi sumisa.

La pareja Ángel Vane antes de la bajada a los infiernos del protagonista © Diez minutos

Luego, aparece una ruptura del equilibrio de la trama con el accidente del protagonista que va a hundirnos en la parte oscura del protagonista. La tercera parte adentra al espectador en el “huis clos” perverso y criminal de Ángel que elabora planos para recuperar a su mujer que le dejó y así vengarse de los que le abandonaron tras su peripecia.

La filmación, al igual que la música, participan en esta inmersión dentro del thriller. Se desarrolla la inquietud mediante el ambiente sonoro. A veces, provoca una sensación agobiante para él que la escucha, como en la secuencia del perro que es la más escalofriante de la cinta. Ángel, cansado de los ladridos del perro de su vecino, va a fomentar un plan para que se paren y la música de fondo en este caso amplifica la tensión.

La ambientación general se nutre mucho de escenarios oscuros, de poca luz y de tonos muy fríos que ilustran el clima de incertidumbre. La vinculación entre la frialdad del decorado y la personalidad del protagonista es clara y destacable.

¿Una película que se queda demasiado en la superficie?

En general, la obra cinematográfica de Carles Torras consigue enganchar al público, sin embargo, carece de profundidad en algunos aspectos, como en el caso de Vane que aparece en un segundo plano. El espectador se queda con las ganas ante el vacío de su personalidad. Tenemos que esperar casi el desenlace para ver una parte de rebelión en ella en un momento crucial de su vida que demuestra de verdad su fuerza. El punto de limitación de El practicante se halla en el desfase entre Ángel y los demás personajes como Vane que tienen un papel muy reducido.

El desenlace de la cinta pone de relieve la superación personal de Vane frente a su verdugo, Ángel ©Netflix

En ciertas ocasiones, lamentamos la previsibilidad de los hechos que, en vez de reforzar el thriller, le quita su poder. A la superficialidad, se puede agregar las numerosas incoherencias que aparecen y resultan risibles. ¡Pensemos en la escena cuando Ángel se ha escondido en la bañera de Ricardo (el nuevo novio de Vane) con su silla de ruedas, una secuencia completamente improbable entre muchas otras! 

El instinto asesino de Ángel llevado al máximo en la famosa escena de la bañera © Netflix

En suma, El Practicante goza de una construcción fílmica interesante particularmente mediante la excelente actuación de Mario Casas que nos hace olvidar quién es el intérprete para solo ver a Ángel. La expresión corporal del actor y su naturalidad en moverse con la silla de ruedas participa en el éxito de la cinta y en la confusión entre realidad y ficción. Incertidumbre, incomodidad y angustia invaden al espectador y nos empujan a seguir las aventuras locas del protagonista. Más que una ficción, es una reflexión sobre la personalidad de un perverso narcisista, caído en la demencia tras vivir un drama, y sobre la peligrosidad que puede presentar para la sociedad. Un tema más que nunca de actualidad.  

Ashley Nichols

FICHA TÉCNICA:

Título originalEl Practicante

Año: 2020

Duración: 94 min

País: España

Dirección: Carles Torras 

Guion: David Desola, Hèctor Hernández Vicens, Carles Torras

Música: Santos Martínez

Fotografía: Juan Sebastián Vasquez

Reparto: Mario Casas, Déborah François, Celso Bugallo, Raúl Jiménez, Pol Monen, Guillermo Pfening, Maria Rofríguez Soto, Gerard Oms

Productora: Netflix, Babieka, Zabriskie Films

Distribuidora: Netflix España

Género: Thriller / Thriller psicológico

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Google photo

You are commenting using your Google account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.

%d bloggers like this: