La glorificación del Patrón del mal

Pablo Escobar : de villano a héroe en la version hollywood de netflix

El Boom mediático del narcotráfico gracias a las series televisivas como : Pablo Escobar, el patron del mal (Caracol TV, 2012) y Narcos (Netflix, 2015) suscitan un agradable interés y fascinación en los espectadores, tanto en Colombia como en el extranjero. 

Portada serie de televisión colombiana

Gracias a la plataforma streaming y su difusión en internet, el público acepta saber la historia de uno de los más grandes y poderosos líderes del narcotráfico en Colombia. Una recepción curiosamente contraria a aquella de finales de los años 90 cuando un grupo de cineastas colombianos (FOCINE), difundieron en las pantallas grandes del país  las consecuencias de uno de los males aún imposibles de erradicar en el país.

Trailer película La vendedora de rosas, Victor Gaviria, 1999

Parece que el formato familiar (televiso) y hollywoodense (Netflix) funciona mejor que por ejemplo, las imágenes reales y sin modificaciones, capturadas por la cámara de Victor Gaviria en La Vendedora de Rosas, 1998. La película, resultado de la investigación de campo hecha por el director toma a las víctimas reales del negocio del narcotráfico (no utiliza actores profesionales), dentro de su ambiente real de socialisación : Las Comunas, barrios pobres ubicados en la periferia de la ciudad de Medellín que en el formato Netflix son el territorio de dominación del Capo

Mónica camino a su casa – La Vendedora de Rosas

En la película esos mismos espacios son fílmicamente detallados: calles sin asfalto, casas con techos de lata, construídas una al lado de la otra evidencian la marginación, pobreza y miseria que escapa al ojo de hollywood. El formato televisivo y serial por el contrario, encarna personajes de asesinos, mafiosos y delicuentes representándolos como hombres fuertes casi heroícos porque son capaces de trasgredir las leyes, confrontar el poder y crear el suyo propio : el de la violencia y la droga. Personajes que además, envueltos en una historia de amor y melodrama generan en el público admiración y fanatismo.

La Vendedora de Rosas, al momento de su exposición en los cines de Colombia (1999) fue sensurada por suscitar una imagen violenta, pobre y desagradable del país. Mientras que El patron del mal (2012), la serie televisiva del canal Caracol (Colombia) tuvo desde el incio hasta el final, una elevada y buena recepción por parte de las familias colombianas. Por otra parte, Narcos utilizó la misma línea de drama, amor y pasión pero con muchas más carga de acción en escenarios estéticamente producidos donde el protagonista: Pablo Escobar es un hombre con éxito, rodeado de mujeres sexys, autos de lujo y mansiones.

Así, 20 años después, la serie nortemaericana cuenta la historia de cómo la poderosa CIA americana fue la única capaz de acabar finalmente con Pablo Escobar. Colombia a los ojos de Netflix es representada dentro de los marcos cliché de un país de tercer mundo : inseguro, pobre y sumiso a la ayuda de los Estados Unidos para surgir. Entre tanto, peliculas como las de Gaviria se mantienen dentro del grupo de cine alternativo y realista que estéticamente no gusta.

@dmtorresnieves

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