«¡Arte, Conciencia y Cultura! » en Villa 1-11-14, Buenos Aires, Argentina

Este mural realizado en el día internacional de lucha contra la trata de personas ha sido una ocasión más para denunciar el delito de explotación laboral y dar voz a sus víctimas.

El papel social del arte

En el marco del programa municipal « Género y Habitat », llevado adelante por algunos entes locales y regionales argentinos, se ha desarrollado un taller de sensibilización a la trata de personas, cuestión contundente en América Latina, también conocida por el término de « esclavitud moderna ». ¿ Resultado ? Un mural colectivo al cual han colaborado artistas comprometidos con el « arte terapia » y víctimas de una realidad que, a menudo, se intenta « invisibilizar » y silenciar. 

« La idea nació con el encuentro de las víctimas al cual siguió la organización de un cine debate donde algunas de ellas acudieron contando su experiencia », afirma  Vanessa, coordinadora del proyecto «Pintando esperanza, construyendo libertad ».

 La organización Recreación, Educación y Autogestión en Red (REDAR) es un organismo con vocación social cuyo intento es  utilizar el arte como medio de educación y sensibilización acerca de problemáticas que afectan América Latina. Muy activo en los barrios más marginales de Buenos Aires, capital argentina donde las desigualdades sociales están al orden del día.

Una fotografía-testigo 

La foto del mural ha sido tomada en Villa 1-11-14, también conocida como « Bajo Flores ». En Argentina, una Villa o « Villa miseria », equivale a los cantegriles uruguayos, las chabolas españolas, los ranchos venezolanos y, aún más conocidas, las favelas brasileñas. Se trata de asentamientos ilegales e informales caracterizados por la precariedad a todo los niveles. Aquí, droga, prostitución, pobreza y explotación forman parte de lo cotidiano. Esta foto es el testigo visual perfecto para darnos cuenta de la atmósfera que reina en Villa 1-11-14: los alambres de púas que aparecen arriba manifiestan una sensación de peligrosidad. Es como si nos dijeran « ¡Atención, no-go zone! ». 

Otro elemento que remite a esta misma sensación son los cartones que quedaron en el suelo desde la realización del mural. Es algo que no se vería en un barrio rico de Buenos Aires, es un elemento-testigo de que estamos en una zona pobre de la ciudad. 

Desafortunadamente estas áreas conocen ilegalidad y clandestinidad a diario. Detrás de estas dos palabras se esconden los responsables del delito de explotación laboral y trata de personas.

El dibujo colectivo lo muestra muy bien. Respetando una estructura simétrica, el mural está dividido en dos partes principales de las cuales salen dos lecturas, una vertical y otra horizontal que al final se mezclan para crear un mensaje único.

Entre libertad y deshumanización

La verticalidad de la obra es dada por la « semi-columna » que divide en dos partes iguales, a la vez la foto y el mismo dibujo. Arriba a la izquierda se destaca la Pachamama llorando, figura emblemática de la comunidad indígena; como indica su nombre en quechua, Pachamama significa Madre Tierra. También símbolo de fertilidad y abundancia, se encuentra en la cima del altiplano, área típica de la cultura indígena más arraigada. Sus lágrimas representan el dolor por la esclavitud de sus hijos. 

Estos hijos son representados abajo: en un mundo oscuro y gris observamos a un ser humano trabajando con máquinas. Este mundo siniestro y macabro simboliza perfectamente la deshumanización: las víctimas de explotación laboral viven en condiciones tan desastrosas y lúgubres que ya no parecen humanos sino más bien esqueletos, fantasmas o, dicho de otro modo, muertos

En esa grisura diversos objetos adquieren un valor simbólico y remiten al mundo del trabajo y de la esclavitud. Tanto las máquinas laborales como las cadenas tienen una carga despectiva: ambos nos hacen pensar en la alienación, la misma que Charlie Chaplin escenificaba en su película Tiempos modernos. Sin embargo, en nuestro mural, la reflexión va más allá y toca unos asuntos aún más sensibles y delicados. Además de denunciar las condiciones laborales al estilo de Chaplin, el mural denuncia el hecho de considerar a ciertos seres humanos, supuestamente « inferiores », como objetos en vez de individuos que tienen derecho a ser respetados como los demás.

Este mensaje vuelve en la parte derecha de la obra y está acentuado por la yuxtaposición de la mujer indígena vestida de blanco, símbolo de pureza, de pie en el Altiplano con los brazos alzados en honor a la libertad y la esperanza, y el cerdo en la parte de abajo que representa a los blancos, o sea la élite responsable de la trata. Según algunas culturas, el cerdo es un animal asociado a la riqueza, el dinero y la abundancia. Aquí está personificado, tiene vestimenta de ser humano y no cualquier vestimenta: lleva traje de hombre de negocios, lleva en las manos un fajo de billetes que maneja desenvuelto y a sus espaldas rebosan sacos llenos de dinero simbolizados por el icono dólar.

Entre paraíso e infierno

Volvamos a nuestras líneas de composición del mural. Otro tipo de lectura posible es aquella horizontal, como mencionado precedentemente. Esta lectura está orientada por una línea horizontal deforme que se crea arriba a partir de las lágrimas de la Pachamama que van transformándose en un río que desemboca en el suelo. Este mismo suelo se convierte abajo en el techo del mundo de la esclavitud. Tal lectura da lugar a la visión del dibujo desde los dos mundos que en él están representados. Todavía se habla de un mundo posicionado en la parte de arriba como si fuera el paraíso, opuesto a un mundo « de abajo » que representa el infierno. Estos dos mundos ni comunican ni se enfrentan. El río de las lágrimas es el símbolo de la división entre los dos, es la frontera

Ahí luces y colores adquieren un sentido extremadamente importante: el mundo de arriba es un mundo celeste y lleno de colores cuya combinación produce un « todo armonioso ». El excelente equilibrio entre colores cálidos y colores fríos crea una sensación de quietud.

En cambio, el mundo de abajo es pernicioso. No hay luz. Se juega mucho con el color gris para dar la sensación de un lugar apagado donde el único elemento que tiene color es el cerdo, es decir aquellos que se enriquecen con practicas ilegales violando los derechos humanos

La pintura de Villa 1-11-14 es sólo uno de los diferentes murales que los organismos mencionados al principio han realizado. Algunas semanas anteriores a su elaboración, otro contra el delito de explotación sexual fue llevado a cabo en el barrio de Cildáñez

 

Erica Marinozzi

 

Votre commentaire

Entrez vos coordonnées ci-dessous ou cliquez sur une icône pour vous connecter:

Logo WordPress.com

Vous commentez à l’aide de votre compte WordPress.com. Déconnexion /  Changer )

Photo Google

Vous commentez à l’aide de votre compte Google. Déconnexion /  Changer )

Image Twitter

Vous commentez à l’aide de votre compte Twitter. Déconnexion /  Changer )

Photo Facebook

Vous commentez à l’aide de votre compte Facebook. Déconnexion /  Changer )

Connexion à %s

Ce site utilise Akismet pour réduire les indésirables. En savoir plus sur la façon dont les données de vos commentaires sont traitées.

%d blogueurs aiment cette page :