La paradoja medioambiental de la ocupación de Fraguas

Seis militantes ocupan desde hace cinco años un pueblo abandonado en Guadalajara, España. Al intentar repoblar el territorio de manera autosuficiente y ecológica, fueron condenados por estar en un monte de utilidad pública en un Parque Natural.

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Foto: El colectivo Fraguas [http://fraguasrevive.blogspot.com/]

En Guadalajara existe un pueblo rural llamado Fraguas. El lugar fue borrado del mapa de España durante el régimen de Franco, utilizado como campo de prácticas del ejército y abandonado en 1968.

Cuarenta años después, en la primavera de 2013, un grupo de activistas decidió vivir fuera de la espiral del consumo urbano, regresar a la autosuficiencia en comunidad y repoblar las zonas rurales de manera sustentable. Encontraron en Guadalajara, una de las provincias más despobladas del país, las ruinas del antiguo pueblo de Fraguas. Allí elaboraron un proyecto de cesión que presentaron a la Junta de Castilla-La-Mancha. El proyecto fue rechazado.

A pesar de esto, decidieron renovar y repoblar Fraguas. Han recibido la aprobación de los vecinos y de los antiguos habitantes, contentos de recuperar la memoria de su pueblo. Isidro Moreno, un antiguo habitante forzado a abandonar Fraguas en la década de los sesenta, escribe en su libro Recuerdos de Fraguas: “Para l@s nuev@s habitantes de Fraguas: a ver si vosotr@s recuperáis de nuevo la historia de este pueblo, aunque algunas instituciones, tanto militares como religiosas, hayan tratado de destruirla y hasta el gobierno quiere venderlo a particulares.” El “Colectivo Fraguas” construyó su pueblo autosuficiente con acceso al agua, paneles con energía solar, nuevas casas, una huerta, una biblioteca y otros servicios. Asimismo, buscó el reconocimiento oficial del municipio como zona urbana situada dentro del Parque Natural de la Sierra Norte de Guadalajara.

Usurpación del monte público

El problema de este proyecto, según la Junta de Castilla-La-Mancha, es el enclave: el pueblo se sitúa en una zona declarada “monte de utilidad pública” que no puede ser ocupada. La ley de declaración de este parque natural (2011) plantea el objetivo de “fomentar los aprovechamientos tradicionales y el turismo de naturaleza, de forma que queden sentadas las bases de un desarrollo sostenible.” Paradójicamente, esta misma ley acepta la utilización de explosivos en la zona.[1]

El 25 de mayo de 2018, los seis repobladores han enfrentado un proceso judicial ante la Junta de Castilla-La-Mancha. Se pidió para cada uno de ellos dos años de encarcelamiento por delitos contra la ordenación del territorio, dos años y cuatro meses por delitos contra el medio ambiente y 600 euros por la pena de usurpación de monte público. A eso se suma el pago de 26.779 euros para financiar la demolición de sus construcciones.

El 7 de junio, después de las discusiones en el tribunal, la Junta dictó su sentencia final. Por el delito de usurpación, una multa de seis euros diarios durante tres meses (540 euros en total). Por el delito contra la ordenación del territorio, un año y medio de prisión y una multa de seis euros diarios durante seis meses (2160 euros en total). También se exigió el financiamiento de la demolición de las construcciones.

La resistencia al desalojo y su mediatización

Desde junio, el colectivo exige el levantamiento de la condena. La prensa generalista más leída de España, en un par de artículos publicados este año, ha destacado el apoyo recibido por el grupo. El 8 de junio tanto en El Mundo como en La Vanguardia fue manifiesto el apoyo exterior que tiene el Colectivo Fraguas: “La semana pasada el colectivo entregó en la Delegación de la Junta más de 73.000 firmas de apoyo a los procesados y en contra de una posible condena de cárcel.” Hoy los seis militantes siguen luchando desde Fraguas, a través de charlas en la región, invitando a todos desde sus redes sociales para conocerlos y hablar en las “Jornadas de Resistencia al desalojo”. La última charla se realizó el 18 de diciembre en el Centro de Acercamiento Rural, una asociación madrileña de apoyo a iniciativas que buscan el encuentro entre lo urbano y lo rural.

[1] Ley 5/2011, de 10 de marzo, de Declaración del Parque Natural de la Sierra Norte de Guadalajara. (Anejo 2, punto 24) https://www.boe.es/diario_boe/txt.php?id=BOE-A-2011-7753 [consultado el 04/12/2018]

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