¿Cómo sacar a la luz a un hombre sin sombra?

A veces, no hacen falta horas para disfrutar un momento absurdamente humorístico. Con El asombrado de Héctor Molina, el famoso “corto pero intenso” toma todo su sentido. Pero a la vez, el absurdo sirve para trasmitir una moraleja, humilde y discretamente.

En tan solo 22 minutos, Héctor Molina nos sumerge en la historia burlesca de Raúl Musio, más conocido como el “asombrado”. La producción de Héctor Molina forma parte de la película Fontanarrosa, lo que se dice un ídolo estrenada en 2017 y compuesta de 6 cortometrajes. Rinde homenaje a Roberto Fontanarrosa, autor y dibujador argentino de historietas, también conocido como “El Negro Fontanarrosa”. Era muy famoso por su humor y el cortometraje El asombrado lo pone bien en valor. Se inspira en un personaje de sus historietas: el hombre sin sombra (Darío Grandinetti).

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El asombrado revive al hombre sin sombra, un personaje de las historietas de Roberto Fontanarrosa.

Humor

El protagonista, hombre de cincuenta años, traductor de profesión, visita a su psicólogo para hablarle de su extraña característica: su cuerpo no proyecta sombra. Una particularidad que lo llevará más tarde a alcanzar una fama nacional en la tele argentina. El mismo Dr Furlong, encarnado por Claudio Rissi aporta la primera nota humorística con su comportamiento anti-profesional, espontáneo frente a un tal descubrimiento. ¡Es que su cliente es único! No solamente porque a los cincuenta años, no tiene vida social fuera de su querida mamá que lo espera cada día en su casa; sino porque tiene un “talento” (contra su voluntad) pero no sabe explotarlo. Prefiere quedarse en la sombra (claro, acá también se puede hacer humor). El director del corto metraje, él sí sabe explotar esta particularidad. Se divierte con los juegos de luces para insistir en la ausencia de sombra de su héroe. Y funciona. Como en el plano entero de Raúl Musio con su paraguas, en un día bien soleado, esperando a que le vaya a buscar la primera hermosa mujer con la que habla en su vida. Resultado, la única sombra que se proyecta sobre la pared es la sombra del paraguas, como si nadie lo estuviera llevando. Es aún más chistoso ahora que lo pensamos, porque ¿quién se lleva un paraguas cuando el tiempo está divino?

La nota humorística, la refuerza el personaje encarnado por Catherine Fulop, una actriz y presentadora tele… tanto en la vida real como en la película. De esta forma Héctor Molina borra las fronteras entre la historia de El asombrado y la realidad y acentúa el lado absurdo. Qué situación más graciosa que el héroe, tímido, casi invisible a los ojos de las mujeres, se encuentre en un auto junto con Catherine Fulop, personalidad famosa de la tele Argentina, quien parece caer bajo sus encantos, por el simple hecho de que no tenga sombra. A esto se añade el juego exageradamente excéntrico de Fulop, un tanto parecido a las antiguas telenovelas (sin burla alguna, obviamente).  El colmo del absurdo es el fondo fijo y borroso que contrasta con el falso movimiento del auto en el que andan Raúl y Catherine.

Moraleja

Como en todas las historietas, los personajes y sus historias llevan un texto escondido. En el caso de la adaptación del hombre sin sombra, se trata indirectamente de las virtudes de la humildad. Todo es una cuestión de contrastes.

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La presentadora (Catherine Fulop), Raúl Musio (Darío Grandinetti) y el psicólogo (Claudio Rissi) en El asombrado

El contraste confronta la humilde vida de Raúl Musio y la abundancia del mundo de la televisión. El hombre sin sombra es discreto, no parece muy feliz. Vive en la casa de su madre, no tiene amigos, habla con su psicólogo (cuando este lo escucha). Es absurdo pero no tanto como los personajes del “otro mundo”, a los cuales no podríamos tomar en serio por lo exagerado que son. Ellos viven a mil km por hora, se ríen, hablan mucho por la tele. Lo paradójico es que ellos son normales y excéntricos aunque él es especial y muy humilde. Ellos se entusiasman por la particularidad de Raúl pero él quiere tener sombra para ser como los demás, para dejar de ser atractivo, divertido. Ellos quieren que salga a la luz, él quiere quedarse en la sombra.

En este juego de lo absurdo y de lo aún más absurdo, la humildad de Raúl termina seduciendo al espectador. Porque el humilde resulta ser el más humano de todos los personajes, sin contar al psicólogo que se encuentra entre los dos bandos. No juega en este partido. El sería más el árbitro gracioso de un Boca-Ríver (cada uno interpreta a su manera quién es el bueno y el malo…).

Para terminar con una nota más seria, El asombrado recuerda que las características propias de cada uno nos hacen únicos, y no es la mirada general ajena (dictada por la tele en este caso) la que tiene que impactarnos. Porque si uno se empieza a preocupar por la imagen que conlleva y hace todo lo posible para corresponder a la norma, termina siendo como los demás. Pierde lo que le es propio.

Ilonka Reinoso

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