Laura Mora : “La belleza y la violencia son lo más democrático que hay en Colombia”

Matar a Jesús es el primer largometraje escrito y dirigido por la colombiana Laura Mora. La película, que ha sido galardonada con numerosos premios, retrata los episodios de violencia que aún azotan al país .

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Lejos de tratarse de una blasfemia, como parece indicar el título, Matar a Jesús es una encrucijada entre la venganza y el perdón que retrata la difícil realidad que aún se vive en Colombia. Lita es una estudiante de artes de una universidad pública de Medellín. Su padre, docente de la misma facultad, es asesinado por su compromiso como líder social. Lita se plantea acercarse a Jesús, el sicario que mató a su padre, para matarlo y cobrar venganza. Lo que no sabe es que terminará encontrando la humanidad y la vida misma en su más grande enemigo.

Medellín: entre armas, violencia, fiesta y juventud

Matar a Jesús retrata una ciudad dividida por las desigualdad social en la que reina el miedo y la violencia. La película comienza con una escena en la que Lita, agitada con una pistola en la mano y manchas de sangre en la ropa, mira desde lo alto de una montaña la ciudad condenada, la ciudad de la furia. Medellín se muestra como protagonista y testigo del crimen, en una historia atemporal que puede perfectamente coincidir con la realidad actual.  Se retrata la vida cotidiana de las comunas, invadida por las motos, las drogas, el alcohol, las armas y las fiestas. Entre los numerosos festejos de fin de año se encuentra una de las escenas más conmovedoras de la película, la de una fiesta en la calle en la que Lita y Jesús se abrazan mientras bailan y de un momento a otro todas las personas que estaban alrededor desaparecen y están solo ellos dos abrazados. Si no fuera por la violencia que los separa, ellos dos podrían ser amantes, amigos, hermanos, unidos por ese abrazo. Como Laura Mora afirmó durante una presentación de la película en París: “la belleza y la violencia son lo más democrático que hay en Colombia”. 

¿Qué hacer cuando el sistema judicial colapsa?

Después de 50 años de guerra, es de esperar que el sistema judicial colapse y que deje de lado millones de casos sin resolver. Matar a Jesús refleja la ineficiencia de este sistema en el que un muerto más equivale a un archivo más acumulado en un escritorio. El personaje de Lita denuncia la desesperación e impotencia que le causa esta situación, al entrar en la oficina del fiscal y tirar todos los papeles de los expedientes al suelo. Es por esto que Lita decide actuar por su cuenta y matar a Jesús. Ella, que nunca le había hecho daño a nadie, que  creció en una familia llena de amor y educación, se ve capaz de realizar un homicidio por todo el odio y la rabia que lleva dentro. Sin embargo termina por darse cuenta que Jesús es solo una pieza más de la maquinaria de la violencia y que matándolo no solucionaría nada.

Para retratar su propia historia de vida Laura Mora buscó actores naturales

La película fue inspirada en la vida de Laura que siendo una niña pierde a su padre asesinado en las calles de Medellin. Por esta muerte nunca se hizo justicia. La familia de Laura nunca supo quién fue el autor intelectual ni porqué le mataron , como es el caso en la película. Matar a Jesús, es un homenaje a su padre y una denuncia de todos los casos de violencia que la justicia deja de lado en el país.

Laura Mora escogió actores naturales para realizar la película lo cual le da un valor de realismo a la historia. La directora cuenta que para encontrar a los protagonistas, ella y su equipo de producción se pasearon por las calles de Medellín por los lugares en los que pensaban que podrían encontrar ese tipo de personas. A Natasha Jaramillo (Lita) la vio por casualidad un día en el Museo de arte Moderno de Medellín y quedó obsesionada con ella. Dos meses después la encontró en las calles del centro de Medellín y la convenció de actuar en su película.  Por su parte, Giovanny Rodriguez  vive una vida similar a la de Jesús por lo que le fue muy fácil encarnar al personaje. Aunque la decisión de escoger actores naturales suponía un gran riesgo, ambos protagonistas supieron cómo apropiarse de los personajes y darles vida de manera única.

Matar a Jesús tuvo una gran acogida por parte del público y de la crítica  

La película tuvo un gran éxito a nivel internacional, como destacan los numerosos galardones que obtuvo en los festivales de cine de San Sebastián, El Cairo, Punta del Este, Toronto, La Habana y Chicago entre otros. Igualmente a nivel nacional fue muy aplaudida ya que fue presentada en más de treinta salas de cine. Se hizo viral un hashtag en el que los internautas preguntaban por qué Matar a Jesús no se presentaba en sus ciudades, lo que llevó a abrir sesiones en salas de cines de ciudades pequeñas. La película tuvo una gran acogida en el público joven al cual Mora quería especialmente llegar, ya que este representa el futuro del país. La directora se alegra de que el largometraje genere debate y comulga con la posibilidad que tiene el arte de reemplazar “las armas por las palabras y la violencia por el diálogo”.   
¿ Porqué seguir hablando de violencia en el post-conflicto?

Matar a Jesús ha sido criticada por el hecho de ser “una película más” que habla sobre la violencia en Colombia. ¿Es esa la imagen del país que le seguimos vendiendo al mundo? Infestados por las series y películas de narcotraficantes en las que se muestra a Escobar como a un héroe y se tilda de  traficante a cualquiera que tenga el pasaporte colombiano, es fácil cuestionarse si vale la pena seguir hablando del tema. Laura se defiende argumentando que aunque las tasas de homicidios han bajado de manera extraordinaria desde la firma del tratado de paz, seguimos siendo una sociedad muy violenta que lleva a cuestas mas de 50 años de conflicto armado. Y es por esta misma razón, por la que la directora sostiene que hay que reflexionar desde el arte de esta realidad que está aún muy presente en el país.

Colombia se encuentra en un momento crucial de su historia, en mayo se realizarán las elecciones presidenciales cuyos resultados podrían poner en juego el tratado de paz con las FARC. El arte y la cultura juegan un rol fundamental en el post-conflicto, ya que deben servir como un apoyo para cuestionar la memoria del conflicto, la reparación de las víctimas y la reconstrucción social. Es así como la continuación de los tratados de paz reflejan la pregunta que se plantea Mora en su película, “seguimos matándonos o aprendemos a perdonar?“.

Lita va en búsqueda de la muerte del sicario, probablemente en búsqueda de su propia muerte y termina por encontrarse con la vida misma.

 

 

 

Por María Junca

Written by

Science journalist / Independant documentary producer and director for TV and radio. "My interest is in the future because I am going to spend the rest of my life there" Woody Allen.

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