Cómo la telenovela « A vida da gente » pone de relieve una visión moderna de la familia brasileña

A vida da gente es una telenovela brasileña emitida entre 2011 y 2012, unos años después de la aparición de estudios sobre las familias recompuestas en la sociedad brasileña contemporánea.

Ana y Manuella Fonseca son dos hermanas muy fusionales. Su madre, Eva, desprecia a Manuella y admira a Ana, talentosa y famosa tenista. Las dos hermanas viven con Eva y su padrastro, Jonas, que tiene dos hijos de una precedente unión : entre ellos, Rodrigo, que se enamora de su « hermanastra », Ana. Rodrigo y Ana viven entonces una pasión secreta, que dará nacimiento a Julia. Ana decide huir de la locura de su madre con su hermana Manuella, pero en el camino de la fuga, las dos hermanas son víctimas de un accidente y Ana entra en un coma del que no despertará hasta unos años más tarde. Ella descubrirá con dolor que Rodrigo y Manuella criaron a Julia juntos. Ana prefiere abandonar su historia con Rodrigo para no destruir el sólido edificio familiar de Julia y rehace su vida con el doctor Lucio. Finalmente, Julia acaba considerando que tiene « dos mamás » : Manuella y Ana.

La recomposición de las familias « modernas » en Brasil
La telenovela A vida da gente cuestiona las normas sociales en Brasil con respecto a la familia.
Tradicionalmente una familia estaba compuesta por una madre y un padre casados y por hijos biológicos. Pero según Mariatherezade Alencar Lima y Rosade Mantillade Souza en su artículo sobre los conflictos masculinos en las familias recompuestas, esta tradición « está cada vez más apartada de la realidad en la que vivimos », con « la escalada del divorcio en el mundo y en Brasil ». El divorcio es un acto legal desde 1977 (Constitución, Ley 6.515) y, durante la década de 1990, cerca de catorce millones de familias se recompusieron. Durante esa época, se estimaba también que el número de familias recompuestas debía superar el de las familias « tradicionales », en los años 2000. Un estudio del Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (2004) demuestra que, en Brasil, de dos matrimonios uno se rompe después de diez años y muchas separaciones conciernen a parejas con hijos menores de edad. Un hombre (o una mujer) divorciado no necesariamente vuelve a casarse después. Hoy en día, encontramos cada vez más « relaciones informales » y « cohabitación » en una pareja. En A vida da gente, se pueden ver muchas familias recompuestas, parejas que no siempre se vuelven a casar. La abuela, Ina, figura materna y sabia, no está casada con Laudelino, al que ella considera como su novio. La abuela no oculta su visión crítica del matrimonio; a pesar de su avanzada de edad, considera que le sobra tiempo para casarse. Este ejemplo es típico del cambio profundo de las normas de sociedad, destacadas por esta telenovela : se puede separarse, divorciar, vivir en concubinato, criar a los hijos de otra persona, tener dos papás o dos madres. No hay edad para amar o casarse. Tampoco hay edad para tener un primer hijo : Sélina, tía lejana de Rodrigo, queda embarazada aunque tiene más de cuarenta años.

La familia, más allá de los vínculos de parentesco y de sangre
En la telenovela A vida da gente, el lugar que tienen los padres en el corazón de sus hijos (y viceversa) determina los cambios familiares. Alicia no es realmente la hija de Victoria, que la abandonó y la hizo adoptar. Para Alicia, sus padres adoptivos son sus verdaderos padres. Tampoco Manuella es realmente la hija de Eva, una madre que nunca amó realmente a su hija. Es la abuela de Ana y Manuella, Ina, el sólido pilar de la familia, quién tiene aquí el papel materno, dando todo el amor que una madre puede dar a sus hijas. Para la pequeña Julia, Manuella es su madre de pleno derecho porque Manuella crió a Julia. Jonas es un « padre » ausente que sólo piensa en trabajar. Es el tío de Rodrigo, Lorenzo, quién tiene la figura paterna, reemplazando a Jonas.
Según el modelo tradicional en Brasil, las relaciones biológicas son más privilegiadas que los lazos emocionales. A pesar de estas composiciones familiares tradicionales recurrentes en el imaginario colectivo en Brasil, A vida da gente demuestra que es posible redefinir el concepto de « familia », a partir de un punto de vista más moderno, basándose en las familias recompuestas. Demuestra también que no siempre existe una « madre » y un « padre » biológicos, sino que existe una madre y un padre afectivos.

Familias « modernas », pero siempre heterosexuales
Aunque la telenovela pone de relieve una visión « moderna » de la familia normalizando el hecho de tener dos padres o dos madres no biológicos, de no casarse o de tener su primer hijo a más de cuarenta años, esta « modernización » solo concierne a parejas heterosexuales. La ausencia de parejas homosexuales demuestra finalmente los límites de esa modernidad y la persistancia del poder de las normas. En Brasil, hay que tener en cuenta que existe todavía una hostilidad contra las parejas homosexuales a pesar de las tímidas reivindicaciones culturales contra la homofobia. También, a pesar de la oficial « laicidad » del país, la influencia de la Iglesia – la cual, en general, rechaza la homosexualidad – está muy presente en la sociedad.

 

 

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