Mediación internacional en la crisis política de Venezuela

Entre el gobierno venezolano y la oposición, el diálogo se hace cada vez más complicado. Al ser imposible el debate a nivel nacional, varios países quisieron ayudar a restablecer el contacto entre las dos partes.

VENEZUELA-NECESITA-AYUDA

El Vaticano

            Varios son los participantes en la mediación en el conflicto político venezolano. Entre ellos, destaca el Vaticano, llamado por la oposición (la “Mesa de la Unión Democrática”) el año pasado. En octubre de 2016, hubo una serie de negociaciones entre el gobierno de Maduro y la oposición. El debate tuvo lugar en Isla Margarita (Venezuela) con la ayuda de Emil Paul Tscherrig, enviado del Vaticano. En vano. Una parte de las negociaciones se centra en la resolución del problema de desabastecimiento de alimentos básicos y medicinas. La solución sería la autorización de asistencia sanitaria internacional. Se abordó también el tema de la liberación de los presos políticos y la revisión del calendario electoral. Varias medidas sugeridas por el Vaticano para aliviar la crisis que afecta a Venezuela chocaron con las expectativas del gobierno chavista. Jorge Rodríguez, jefe de la delegación del gobierno, se opuso a los términos de la negociación, “porque se alejó de un acompañamiento prudente, silencioso e imparcial, no inherente a los temas abordados entre las partes, que es requisito indispensable para la gestión que Efectúa el Vaticano en Venezuela “, según el periódico El País. Resultado: el debate entre las dos partes no desembocó en ningún cambio o avance. Y menos en la asistencia al pueblo venezolano, que es la primera víctima de la crisis política. En agosto pasado, el Papa expresó su deseo de ayudar a los venezolanos, pero afirmó que la oposición también tiene su responsabilidad con respecto a las dificultades del diálogo, ya que sufre división. En el periódico argentino Página 12 , dijo que la MUD no tiene bien claro las condiciones que quiere defender en el compromiso con el Gobierno. No se puede volver a negociar hasta que no se hayan resuelto los problemas internos al partido.

¿Y qué pasó con Francia?

            Otros dirigentes propusieron su ayuda en el diálogo. Por ejemplo, el Presidente francés, Emmanuel Macron, expresó su voluntad de facilitar el diálogo para restablecer la situación social y resolver el problema de la violencia. También condenó la encarcelación de los “presos políticos”, que son los principales opositores al gobierno. Esto fue en agosto de 2017. Nicolás Maduro ni siquiera contestó a la propuesta del Presidente francés, lo que se interpreta hoy en día como un completo rechazo. La situación en Venezuela sigue siendo la misma, la población sigue sufriendo la violencia de las autoridades, carece de alimentos básicos y más. Amnistía Internacional estima en un 90% la escasez de medicinas esenciales. Ante los hechos, Macron no dudó en calificar el gobierno venezolano de “dictadura que intenta mantenerse en pie a un precio humanitario sin precedentes”, como mencionado en Diario las Américas. Esta vez, el Presidente de Venezuela sí reaccionó y rechazó claramente esta declaración que considera como una falta de respeto a su “gobierno democráticamente electo”. Finalmente, Francia no desempañará el papel de mediador en el diálogo nacional por falta de objetividad en los asuntos internos, según el mismo periódico. En cambio, la Mesa de la Unión Democrática se posicionó a favor de la ayuda de Francia en la mediación internacional.

Los “países amigos”

El pasado 15 de septiembre, el Gobierno venezolano y la oposición se pusieron de acuerdo sobre la lista de países que les acompañarían en el diálogo político. Estos países son México, Chile, Bolivia y Nicaragua, que tienen el rol de “países amigos”. También decidieron que el debate se tenía que desarrollar en un “país neutro”. Los cuatro países ya participaron en las conversaciones de finales de septiembre y parece que seguirán en el futuro .

Esta necesidad de recurrir a la ayuda de los países externos ilustra la complejidad del conflicto. Tanto a nivel nacional como internacional. Porque a la hora de elegir a los “países amigos” que pueden ayudar en el restablecimiento del contacto, una vez más las partes están en desacuerdo. En efecto, muchos países apoyan a un partido o al otro, lo que plantea la cuestión de la objetividad de la mediación internacional. Por supuesto, las dos partes conocen las posiciones políticas, ideológicas de los países amigos potenciales con respecto a la situación en Venezuela. Además, es la oportunidad para estos países de acercarse un poco más a un Venezuela que posee la reserva de petróleo más grande en el mundo. Los países mediadores podrían aprovecharse de esta situación. ¿Amigos de verdad o por interés?

 

Ilonka Reinoso

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